En poco menos de 150 años, la Capital correntina evidenció importantes transformaciones geográficas. El aumento de la población y la necesidad de ampliar la zona urbana motivaron la realización de grandes obras de infraestructura que cambiaron para siempre su paisaje. Entre esas modificaciones, el entubamiento de los arroyos que atravesaban distintos sectores de la ciudad fueron los más notorios. Hoy en día, solo mediante algunas fotografías y los registros de historiadores de esa época, es posible reconstruir cómo lucían estos lugares. Ese es el caso del Limita, que corría a la vista de los habitantes de los primeros barrios de la zona Sur y que ahora quedó oculto bajo una gran avenida local.
En su libro de 1944, La ciudad de Corrientes: turismo, información, historia y geografía, el reconocido historiador Hernán Félix Gómez, registró: «Arroyo del Sur de la planta urbana del municipio de Corrientes, que se forma en las zanjas de desagüe de este y luego de cruzar junto al paraje llamado Antiguo Matadero, correo al Oeste y desemboca en el río Paraná».
Sobre el nombre del arroyo, el historiador mencionaba que se debía a una especie vegetal. «Un árbol frondoso de citrus, de la variedad lima sutil, característico de Corrientes, pero que en ese paraje antes alejado del centro resultaba, en medio de la maraña, algo curioso», registró.
El investigador también agregó datos en cuanto a la actividad productiva en ese sector de la ciudad y de su geografía. «Cuando el matadero municipal funcionaba en ese paraje, el arroyo Limita era utilizado para la descarga de las aguas servidas, sangre de la faena, etcétera. Hoy es un barrio suburbano de huertas y jardines, de cuya producción subsisten cientos de propietarios. En las márgenes del arroyo aún existen montes de escasa importancia (guayabos, ñangapiry, iguapuru, etcétera) hasta la costa del río Paraná».





EN EL OLVIDO
Integrantes del grupo de Facebook Fotografías Antiguas de Corrientes Capital compartieron varias imágenes que rescatan del olvido los últimos años en que el arroyo Limita podía verse en la superficie, antes de que comenzaran las obras de entubamiento.
Tras cubrirlo casi por completo hasta su desembocadura en el Paraná, sobre ese lugar se emplazó la continuación de la avenida Teniente Ibáñez, en el sector que actualmente lleva el nombre de Jorge Romero.
Muy lejos del paisaje que describía Hernán Félix Gómez, hoy esa zona de la ciudad se encuentran populosos barrios que se alzaron allí con el correr de los años. Y, a menos que sea por algún socavamiento, como el registrado hace unos años, son muy pocos los que se acuerdan del afluente que corre oculto bajo sus pies.
