Una mujer se presentó el sábado a la madrugada en una comisaría de Santo Tomé para denunciar que había sido drogada en un local bailable y abusada sexualmente. El acusado, un hombre de 36 años oriundo de Curuzú Cuatiá que había viajado a la ciudad para participar de un torneo de póker, fue detenido ese mismo día y posteriormente imputado por abuso sexual con acceso carnal. Tiene prisión preventiva sin plazo.
El fiscal Facundo Cabral, a cargo de la investigación, relató a EL LIBERTADOR cómo ocurrió el hecho. La mujer estaba en el boliche con amigas cuando en un momento dado perdió el registro de lo que pasaba. «Se despertó desnuda en un departamento con un sujeto que no conocía y no podía recordar nada de un cierto lapso de tiempo. No tenía signos de intoxicación alcohólica ni nada por el estilo», explicó el fiscal.
Cámaras y rastreo electrónico permitieron identificar al sospechoso
La investigación avanzó rápidamente gracias al centro de monitoreo de Santo Tomé. «Se buscaron cámaras de seguridad. Acá en Santo Tomé existe un centro de monitoreo que funciona muy bien. Se logró trazar su recorrido y se logró individualizar al sujeto completamente», describió Cabral. Una vez identificado, los efectivos lo localizaron, lo detuvieron, allanaron el lugar donde se encontraba y requisaron su automóvil.
La hipótesis de la burundanga
Sobre la sustancia que habría sido utilizada para reducir a la víctima, el fiscal fue cauteloso pero directo. «Todo hace sospechar que, de alguna manera, le habría suministrado una sustancia sin que la mujer se diera cuenta en el local bailable, tras lo cual la pudo tener en un estado de lapso, drogada, sin que ella pudiera tener discernimiento. Todavía no tenemos el análisis bioquímico, pero podría tratarse de alguna de esas sustancias relacionadas con la burundanga», indicó.
El imputado fue formalizado con la carátula de abuso sexual con acceso carnal y permanece detenido con prisión preventiva sin plazo.

