El fútbol oficial de Santo Tomé sumó un nuevo y escandaloso capítulo que profundiza su acefalía moral y organizativa. Apenas 48 horas después de que el Consejo Directivo aceptara, de palabra, la licencia por tres meses del presidente Maximiliano Silva por un supuesto cuadro de estrés, una cumbre relámpago de titulares de clubes resolvió este viernes por la noche anular el interinato de Ramón Urbieta. En ese mismo cónclave informal rechazaron la petición original y restituyeron a Silva de forma inmediata en su cargo.
La maniobra fue calificada en los pasillos de la institución como un verdadero “operativo retorno” orquestado a través de convocatorias por WhatsApp. Esta acción desautorizó por completo lo actuado por los delegados apenas unos días antes.
Los dirigentes alegaron un vacío legal afirmando que la nota de Silva jamás fue sometida a votación formal para su aprobación o rechazo en el acta. Con ese argumento, desconocieron la validez del mandato de Urbieta, un directivo que -en apenas dos días- ya había comenzado a mostrar una fuerte impronta de ordenamiento institucional.
FIRMANTE
El apuro por reincorporar a un presidente severamente cuestionado expone complicaciones financieras y burocráticas profundas. El argumento central para forzar la vuelta se basó en que Silva es el único firmante registrado ante la Inspección General de Personas Jurídicas de la Provincia y las entidades bancarias.
De mantenerse la licencia sin un trámite formal homologado ante el órgano de contralor, la Liga hubiera quedado inhibida de retirar fondos de sus cuentas. Este detalle adquiere una enorme relevancia considerando que el verdadero desvelo de los presidentes apunta al dinero depositado en el banco, fondos provenientes del suculento canon que pagan las antenas de telefonía celular.
Desde el portal de noticias local Digital Santo Tomé remarcaron que toda esta situación desnudó una grave desprolijidad administrativa interna e instaló un interrogante sobre por qué los responsables de la secretaría y la tesorería no asentaron la nota como correspondía para evitar el colapso administrativo.
DELEGADOS EN LA MIRA

El avasallamiento de los presidentes de clubes sobre el Consejo Directivo expone una fuerte crisis de sumisión por parte de los delegados. Esto devuelve el desorden al centro de la escena, un hábitat conocido para Silva.
Cabe recordar que el restituido presidente arrastra una suspensión de tres años dictada por la Asociación de Veteranos de Fútbol tras comprobarse que habría adulterado la edad en una fotocopia de su DNI para jugar de forma irregular en el Club América.
Para intentar apaciguar el malestar generalizado de los hinchas y calmar el temor latente a una intervención inminente por las irregularidades acumuladas, la cúpula de la Liga lanzó una promesa verbal.
Anunciaron la convocatoria a una asamblea extraordinaria en febrero de 2027 para elegir nuevas autoridades y recortar así un año el mandato vigente. Sin embargo, para el arco opositor este anuncio representa una simple maniobra de distracción destinada a bajar la espuma de los escándalos judiciales y deportivos, garantizando que el sillón presidencial siga ocupado por el mismo dirigente.
INTENTÓ PONER ORDEN

Urbieta puso al desnudo el complejo entramado dirigencial con su intempestiva salida. Su breve gestión mostró orden y apego al trabajo, una actitud que incomodó profundamente a la mayoría de los presidentes, quienes con esta maniobra dejaron en claro que sus prioridades están muy alejadas del verdadero desarrollo del fútbol santotomeño.

