La peregrinación del pueblo de San Luis del Palmar a Itatí es una huella física, un andar colectivo que se mide en kilómetros, polvo y promesas cumplidas. Este martes, la mística de la provincia volvió a manifestarse con toda su fuerza cuando se coronó la llegada a la Basílica de Itatí. Fue el emotivo desenlace de una marcha de dos días en la que miles de fieles, movidos por una devoción inquebrantable, desanduvieron los caminos para postrarse ante los pies de la Virgen María.

La travesía, encabezada tradicionalmente por las imágenes de San Luisito Rey de Francia y la Virgen de Itatí, cruzó campos y rutas con una caravana de jinetes, carretas y vehículos de apoyo. Esta edición, además, tuvo una fuerte carga institucional y emotiva al contar con la participación directa del gobernador Juan Pablo Valdés, quien compartió el trayecto a la par de los peregrinos.



UN LEGADO INALTERABLE
El verdadero motor de esta manifestación reside en las historias mínimas que componen la gran columna humana. Para muchos, la cabalgata es el cumplimiento de un mandato familiar. En ese sentido de continuidad intergeneracional, también se vive en las postas del camino. Relatos de quienes desde hace más de 30 años se dedican a recibir y brindar asistencia a quienes marchan, así como la de los integrantes de agrupaciones tradicionalistas, entre otros actores típicos de esta costumbre.


Otra variable característica de semejante evento es la logística y la recepción de la marea humana que demanda un trabajo coordinado entre la comunidad de Itatí y el Gobierno provincial.
El valor cultural de acompañar
La presencia de Juan Pablo Valdés en la cabalgata no pasó inadvertida para los miles de fieles que compartieron el polvo del camino. Lejos de los despachos oficiales y el protocolo tradicional de los actos de gobierno, el mandatario provincial eligió sumarse activamente a la columna de San Luis del Palmar, escuchando en primera persona los testimonios, pedidos y promesas de la gente.
«Contento de haber llegado y compartir con un grupo tan lindo de peregrinos. Escuchamos tantas historias, agradecimientos a la Virgen y sentimos profundamente las raíces de Corrientes, que se sostienen en la fe y en las tradiciones», reflexionó Valdés al desmontar frente a la imponente Basílica.
Durante las paradas en el trayecto, el Gobernador remarcó que participar de la peregrinación permite dimensionar el verdadero sentido de la identidad local. «Cuando uno escucha historias tan conmovedoras, realmente reconforta el alma. La gente viene caminando, a caballo o en carreta, como puede, pero siempre con el objetivo de cumplir su promesa y llegar hasta la casa de nuestra Madre María». Para los peregrinos, el gesto fue interpretado como un fuerte símbolo de unidad y respeto por las tradiciones que definen la historia de la Provincia.

