El procedimiento se realizó en el paraje Santa Tecla, sobre la Ruta 12. La mercadería no tenía sellos sanitarios ni documentación que acreditara su origen lícito. El propietario del comercio quedó supeditado a la causa.
Un operativo de control preventivo contra el abigeato y la comercialización ilegal de productos cárnicos terminó con el secuestro de una importante cantidad de carne vacuna y la demora de un comerciante en la zona del paraje Santa Tecla.
El procedimiento fue ejecutado por efectivos de la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica (PRIAR) de Ituzaingó, bajo el mando del oficial ayudante Juan Dejesus y el subayudante Carlos Piriz. La comitiva contó además con el peritaje técnico de la médica veterinaria de la fuerza, la subcomisario Silvia Teresa Sánchez.
Faena clandestina en el «Gauchito Gil»
Los uniformados, a bordo del móvil C-505, arribaron al establecimiento denominado “Gauchito Gil”, ubicado estratégicamente a la altura del kilómetro 1286 de la Ruta Nacional 12. Allí fueron recibidos por el propietario, identificado como Luis Ariel R., quien permitió el ingreso de la inspección a las instalaciones.


Al revisar el sector de freezers y la cámara frigorífica del local —que funciona bajo los rubros de almacén y comedor—, los efectivos hallaron una carga compuesta por dos cuartos, dos paletas y dos costillas vacunas, arrojando un pesaje total cercano a los 150 kilogramos.
Al examinar el producto la veterinaria policial determinó que la carne presentaba signos claros de provenir de una faena clandestina. La mercadería no solo carecía de los sellos bromatológicos obligatorios para el consumo humano, sino que el comerciante no pudo exhibir cueros ni pabellones auriculares (orejas) que permitieran identificar la marca y señal de los animales, requisito fundamental para acreditar la propiedad lícita de la hacienda.
Situación procesal
Durante la inspección, se constató además una irregularidad administrativa grave: el local solo contaba con habilitación municipal para el expendio de comidas y bebidas, pero funcionaba de hecho como carnicería sin el permiso correspondiente.
Ante el hallazgo, tomó intervención el titular de la Unidad Fiscal de Investigación Criminal (UFIC), Ramón Eugenio Balbastro. El fiscal ordenó el inicio de actuaciones de oficio bajo la carátula de «Supuesto Abigeato», el secuestro preventivo de la carne y la inmediata aprehensión del responsable del comercio.
Tras ser trasladado a la dependencia policial y examinado por el médico de guardia, el comerciante fue notificado de su libertad, aunque permanece supeditado a la causa judicial que tramita en su contra por la procedencia del producto cárnico.

