En lo que ya se califica como un auténtico terremoto político dentro del sindicalismo docente, Rufino Fernández se alzó este martes 5 con una victoria aplastante en las elecciones de la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (Amet). El dirigente correntino no sólo logró el respaldo de sus pares, sino que quebró una hegemonía que parecía inamovible: 40 años de continuidad del oficialismo nacional llegaron a su fin bajo el peso de los votos.
Los números que dejó la jornada electoral hablan por sí solos y no admiten dobles lecturas. La Lista 2 Celeste y Blanca, liderada por Fernández, cosechó un 78 por ciento de los sufragios, dejando al oficialismo saliente con un magro 22 por ciento. Este resultado «inapelable» marca un punto de inflexión histórico para los docentes técnicos de todo el país, que acudieron a las urnas de forma masiva para demandar un cambio de rumbo.
UN MAPA FEDERAL CON SELLO CORRENTINO

La victoria de la Agrupación 15 de Noviembre trasciende la mera estadística. Por primera vez, un dirigente surgido de las bases de Corrientes asume el timón nacional de Amet, posicionando a la provincia en el centro neurálgico de las decisiones educativas del país. Fernández, quien mantendrá su rol al frente de la conducción provincial, liderará ahora un equipo federal integrado por secretarios generales de 16 provincias, lo que garantiza una mirada mucho más amplia y menos centralista de la realidad escolar.
«El resultado refleja un interés genuino por la renovación. No es sólo un cambio de nombres, es un cambio de dinámica», señalaron desde el entorno del nuevo secretario general nacional.
El desafío de la nueva gestión
Tras cuatro décadas de una misma línea de conducción, el desafío para Fernández y su equipo es mayúsculo. La hoja de ruta planteada durante la campaña ya tiene prioridades claras:
- Federalismo real: dar un protagonismo inédito a las regionales del interior del país.
- Defensa del bolsillo: una postura firme en la lucha por el salario docente frente a la inflación.
- Financiamiento educativo: exigir los recursos necesarios para que las escuelas técnicas dejen de ser el «pariente pobre» del sistema.
- Desarrollo estratégico: consolidar la Educación Técnico-Profesional como el motor productivo que necesita la Argentina.
Con el escrutinio cerrado y la legitimidad que otorga una diferencia de más de 50 puntos, Amet inicia una etapa de transición. El mandato de las urnas fue nítido: los docentes técnicos eligieron cerrar un capítulo de 40 años para empezar a escribir una historia nueva, con tonada correntina y visión nacional.

