Desde la noche inaugural, los carnavales correntinos son siempre mucho más que un desfile; son un escenario donde se miden las pulsaciones de la provincia. Este año, como casi siempre, el despliegue de lujo y el profesionalismo logístico convivieron con discusiones que atravesaron tanto a los clubes como a la sociedad civil, recordando que la Fiesta de Momo no es una burbuja ajena a las complejidades del país.
Salud mental

Sapucay presentó este año Sapucay del alma mía. Una historia que busca la esencia del arte universal. Si bien la precisión de su batería y su despliegue escénico la mantuvieron como una de las grandes favoritas para el título, hubo una observación profesional que puso la lupa sobre el mensaje social que la comparsa del «Gallo» emitió a las miles de personas que presencian el show y a quienes lo siguen a través de las transmisiones oficiales.
La Asociación de Psicólogos y Psicólogas de la Provincia de Corrientes (Red Psico) alzó su voz para manifestar una marcada inquietud respecto a una escena simbólica vinculada al suicidio presentada por la comparsa Sapucay en el escenario del anfiteatro Cocomarola.
¿Identidad en riesgo?
Uno de los focos de controversia se instaló en las filas de Copacabana. La mítica comparsa de «el Loro» consolidó una alianza estratégica al incorporar masivamente a comparseros de Resistencia, Chaco. Si bien la dirigencia defiende este intercambio como un proceso de integración que potencia la calidad artística, el murmullo en el ambiente carnestolendo es persistente: sectores del público y de otras comparsas cuestionan si esta apertura desdibuja el histórico «sello correntino» en favor de una profesionalización regionalizada.
La «locura» del gasto en tiempos de crisis
Por otro lado, la comparsa decana, Ará Berá, decidió llevar la polémica directamente a la calzada. Con su temática inspirada en Alicia, la institución plantea un relato donde el personaje cuestiona la «locura» de invertir tanto dinero y energía en una comparsa en el contexto actual.

El planteo no es menor: mientras festividades históricas como la Fiesta Nacional de la Naranja, en Bella Vista, debieron suspenderse por la crisis económica, el carnaval se mantiene como un oasis de inversión, generando un debate necesario sobre las prioridades y el rol de los capitales privados y públicos.
Otra variable que favoreció a las críticas tuvo que ver con la presencia de «famosos». La presencia de invitados «VIP» acarrea una disyuntiva. Hay quienes agradecen este tipo de apuestas, al traer a figuras conocidas por todos a desfilar por el Nolo Alías o a compartir en algún palco, pero están los que consideran que se trata de un gasto innecesario. Algunas de las «destacadas visitas» dieron qué hablar, tal el caso del reconocido chef, Donato De Santis.
Sombras y realidades sociales
La competitividad extrema de esta edición, considerada la más pareja de la década, ha puesto una presión sin precedentes sobre el jurado, anticipando fallos que difícilmente dejen conformes a las parcialidades. Pero fuera de la competencia, la organización buscó visibilizar problemáticas profundas con el documental Apuesta Invisible, que aborda el juego problemático, intentando poner luz sobre historias que suelen quedar ocultas tras el estallido de los parches.
La grieta logística: el avance de las Uber moto
Finalmente, la polémica urbana llegó al acceso del Nolo Alías. A pesar de las mejoras en los servicios, la masificación del uso de Uber moto para trasladar espectadores -una práctica que crece exponencialmente pese a la prohibición municipal- ha generado fricciones entre las normas vigentes y la necesidad del público de llegar al predio de manera económica. Una vez más, Corrientes demuestra que su mayor pasión nunca viene libre de una buena dosis de controversia.
Los puntos calientes de la edición 2026
- Debate identitario: la incorporación masiva de participantes chaqueños en Copacabana divide aguas entre integración y tradición.
- Autocrítica en la calzada: Ará Berá utiliza su guion para cuestionar el gasto millonario en un contexto de crisis nacional.
- El peso del jurado: el altísimo nivel artístico anticipa una definición por décimas que genera tensión en los pasillos del Cocomarola.
- Realidad social: la presentación de «Apuesta Invisible» busca concientizar sobre la ludopatía en medio de la euforia festiva.
- Conflicto en el transporte: el auge de las motos de alquiler para llegar al corsódromo desafía las regulaciones municipales.

