La localidad “Cuna de Poetas” se prepara para vivir dos jornadas históricas que pondrán a la provincia de Corrientes en el mapa de la ufología nacional.
Mañana viernes 19 y el sábado 20 de junio, se llevará a cabo el «Primer Encuentro Ufológico Caá Catí, Tierra de Luces», un evento que busca no solo explorar los misterios del cosmos, sino también rendir un justo homenaje a Rubén «Chingolo» Meneses, protagonista de uno de los casos de abducción y teletransportación más asombrosos del nordeste argentino.
UN CRONOGRAMA ENTRE LA VIGILIA Y LA CIENCIA
El encuentro comenzará en la tarde de este viernes 19, a las 17.30, en el Refugio de Artistas «Km0. Polo Cultural de los Esteros». La propuesta invita a una experiencia de contacto directo que incluye una charla de iniciación, momentos de meditación y, al caer la noche, un fogón con música en busca de avistamientos en el cielo correntino.
El sábado 20, las actividades se trasladarán a la zona urbana. A las 17.30, se inaugurará una plazoleta temática en la continuación del Paseo de los Poetas y los Músicos, un espacio dedicado a conmemorar los 45 años del suceso que marcó la vida de Meneses.
Más tarde, a las 19, la Biblioteca Popular Dr. Juan Manuel Rivera será sede de un ciclo de conferencias donde el profesor David Álvarez expondrá sobre el «Caso Meneses», mientras que el doctor Ítalo Suligoy abordará la actualidad del fenómeno OVNI.
EL ENIGMA DEL CASO MENESES
El corazón de este homenaje es el relato de aquel 15 de diciembre de 1981, un hecho que, a más de cuatro décadas, sigue siendo un misterio sin resolver. Rubén Meneses, quien entonces tenía 42 años y trabajaba para Vialidad Provincial, conducía su camión Dodge volcador por la Ruta Nacional Nº12 con destino a San Luis del Palmar.
Según su propio testimonio, registrado originalmente por el investigador local Francisco Villagrán y luego por el célebre Fabio Zerpa, una luz blanca enceguecedora envolvió el vehículo. «El camión giró solo… ya estaba en el aire y después veo que arriba había una luz blanca», recordaba Meneses, describiendo cómo el suelo se volvía transparente bajo sus pies, permitiéndole ver otros autos pasando por debajo.
El desenlace del evento es lo que desafía toda explicación lógica: Meneses se desvaneció y recobró el conocimiento minutos después en Berón de Astrada, a 110 kilómetros de donde se encontraba inicialmente.
Los registros de la época destacan dos datos perturbadores: sus compañeros de trabajo lo habían visto poco antes del reporte policial en la otra localidad y, al revisar el camión, comprobaron que casi no había consumido combustible para realizar semejante trayecto.

SECUELAS DE UN CONTACTO DE TERCER TIPO
Meneses siempre sostuvo la veracidad de su experiencia, a pesar del escepticismo inicial de las autoridades. El encuentro le dejó secuelas físicas, como un persistente hormigueo en las piernas y dolor de garganta, además de un profundo temor psicológico que lo acompañó durante años.
Este primer encuentro en Caá Catí no solo es una cita para los entusiastas de lo paranormal, sino una forma de abrazar la cultura y las leyendas urbanas que forman parte de la identidad correntina.
En una provincia donde los avistamientos han sido reportados durante décadas, el caso de «Chingolo» Meneses permanece como el testimonio más potente de que, a veces, la realidad supera a la ficción.






