En una jugada de alto voltaje político, Juan Pablo aprovechó con creces la visita del Ministro del Interior. Se logró un acuerdo que trascendió lo protocolar. Mientras la Nación se aseguraba el acompañamiento legislativo para la reforma laboral de Javier Milei, Corrientes lograba destrabar $3.000 millones en ATN y poner en agenda el reclamo histórico por regalías energéticas y deudas previsionales, así como por obras viales estancadas. El rol de los legisladores nacionales y la muñeca política del «Colo» fueron las piezas clave para quebrar la desconfianza y avanzar en una hoja de ruta común a horas del debate en el Congreso.
02-POLITICA 03-POLITICAJaime Meza
Jefe de Redacción
En política, las coincidencias rara vez son obra del azar. La llegada de Diego «El Colo» Santilli a la Capital correntina este viernes no fue sólo una visita de gestión; fue la revelación de una estrategia quirúrgica diseñada en Balcarce 50: la decisión de Javier Milei de ir por todo en el Congreso, pero esta vez, bajo el brazo de un negociador que habla el mismo idioma que los gobernadores, más incluso de aquellos que portan un signo político que fue afín al PRO en el período macrista. Y es Santilli el representante de ese momento del país que forjó lazos entre radicales y «amarillos».
En la actualidad se convirtió en un nexo de tinte libertario, condimento este que es bien digerido por muchos dirigentes que no comulgaron con la primigenia tesitura asumida por el Gobierno central del «todo o nada».
Fue así que el salón Amarillo de la Casa de Gobierno se convirtió en el escenario donde Juan Pablo Valdés ejerció de anfitrión con una «serena firmeza». La visita, vital para ambas jurisdicciones, sirvió para que cada parte adosara el contenido político necesario de cara al futuro debate en el Senado. Santilli se llevó lo que vino a buscar: el compromiso casi explícito de los representantes correntinos para el paquete de reformas. A cambio, Valdés instaló con éxito una agenda de necesidades básicas para una gestión provincial que recién calienta motores.
EL «TOMA Y DACA» DEL FEDERALISMO
La conferencia de prensa del viernes reveló que el diálogo no fue gratuito. Santilli, rápido de reflejos y conocedor de las urgencias territoriales, adelantó el envío de 3.000 millones de pesos en Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para asistir a los municipios de San Luis del Palmar, San Roque y Santa Lucía, castigados por las inundaciones.
Pero el plato fuerte estuvo en lo técnico. Juan Pablo, flanqueado por su mesa chica, no dejó pasar la oportunidad de poner sobre la mesa la caja jubilatoria, la compensación de deudas mediante la cesión de terrenos nacionales y los planteos energéticos que Corrientes y Chaco sostienen como un bloque regional.
Un «nudo gordiano»

El mandatario correntino calificó como «altamente positivo» el debate sobre la actualización de las leyes de trabajo. No obstante, marcó una línea infranqueable: la seguridad de que los derechos de los actuales trabajadores no se pongan en riesgo.
Santilli, por su parte, ensayó una defensa técnica basada en la realidad estadística: «Argentina no genera empleo formal neto hace 15 años». Pero el argumento que terminó de seducir al oficialismo provincial fue el fiscal: la Casa Rosada sostiene que el crecimiento del trabajo formal compensará, mediante mayores ingresos, lo que hoy se devenga por la reducción del Impuesto a las Ganancias en la Coparticipación.
El «factor Vischi» y la previa con Bullrich

No se puede entender la fluidez del encuentro del viernes sin mirar hacia atrás. El senador nacional, Eduardo «Peteco» Vischi fue el responsable de pulir los detalles finales en una reunión previa con Patricia Bullrich. Como Jefe de la bancada radical en la Cámara alta, el libreño marcó los puntos sobre los cuales Corrientes condicionaría su apoyo. Esa gestión destrabó la visita de Santilli, que se había postergado días antes, y confirmó que, en el sprint final hacia las sesiones extraordinarias, cada hora y cada gesto cuentan.
Milei y el «efecto 2025» frente a la liga de los gobernadores

Milei comenzó a armar, tras el triunfo electoral de octubre de 2025, una avanzada legislativa que pretende ser implacable. Aquellas elecciones legislativas no sólo fueron una ratificación de rumbo; fueron el combustible que le permitió al líder libertario «tomar coraje» para acelerar su plan de reformas estructurales en este amanecer de 2026.
Con una representación de La Libertad Avanza (LLA) notablemente amplificada en ambas cámaras, el escenario cambió drásticamente. El Gobierno ya no negocia desde la debilidad extrema de sus primeros dos años. Sin embargo, el «número propio» en el Congreso todavía no alcanza para el quórum automático, y es allí donde la figura de los gobernadores -y el rol de «armador» de Santilli- recupera una centralidad absoluta.
TABLERO PARLAMENTARIO
Tras las legislativas de 2025, el Presidente logró quebrar el histórico bipartidismo en varios distritos, obligando a las provincias a recalcular su relación con la Casa Rosada. No obstante, el Ejecutivo nacional comprendió que la victoria en las urnas no garantiza la paz en el recinto si no se atienden las cajas provinciales.
La estrategia actual es clara: fragmentar para consensuar.
· El bloque dialoguista: Corrientes, liderada por Juan Pablo, encabeza un grupo de provincias que, lejos de la confrontación ideológica estéril, han decidido «canjear» gobernabilidad por recursos federales. Para Milei, cerrar con Corrientes es enviar un mensaje de orden al resto del arco radical y de las fuerzas provinciales.
· La resistencia: mientras tanto, otros distritos, principalmente los gobernados por el kirchnerismo duro, observan con recelo este acercamiento, temiendo que el fortalecimiento de la estructura de LLA en el Congreso termine por asfixiar el federalismo fiscal.
El año de las reformas de fondo

El paquete que llega al Parlamento en los próximos días es el más ambicioso de la era libertaria. La reforma laboral, que Santilli vino a «testear» en el salón Amarillo, es sólo la punta de lanza. Detrás asoman la reforma del sistema previsional y una nueva ley de Coparticipación que promete ser la madre de todas las batallas.
El Gobierno nacional sabe que este es su «momento de oro». El respaldo popular obtenido en las legislativas le dio la legitimidad, pero la aprobación de las leyes depende de la muñeca política para transformar esa legitimidad en votos reales.
Lo que hoy sucede en Corrientes es el espejo de lo que Milei busca replicar en todo el país: un pragmatismo feroz donde el apoyo legislativo tiene un precio en obras, ATN y previsibilidad financiera.
En definitiva, las negociaciones de 2026 ya no son las de un Gobierno que pide permiso, sino las de un poder central que, fortalecido por las urnas, sale a «comprar» la estabilidad necesaria para terminar de dar vuelta la página de la historia económica argentina.
Para «alquilar balcones»
La presencia de la primera línea parlamentaria del Gobierno provincial -Diógenes González, Eduardo Vischi, Carlos «Camau» Espínola y Gabriela Valenzuela- en el acto del salón Amarillo no fue decorativa. Fue un mensaje de unidad institucional frente al desafío legislativo que se viene.
Para Milei, el respaldo correntino es el combustible necesario para demostrar que su victoria electoral puede traducirse en leyes. Para Valdés, es la oportunidad de que Nación deje de mirar hacia otro lado cuando se trata de los recursos para Corrientes. En definitiva, la cumbre del viernes dejó una sensación de pragmatismo puro: el camino es el diálogo, pero con las cuentas claras y los recursos sobre la mesa.

