En la sesión deliberante de la víspera, el concejal del Partido Nuevo (PaNu) Gustavo González hizo una semblanza al recuerdo del ex intendente y referente de la fuerza naranja, Rubén Darío Casco.
En su sentida alocución, el parlamentario puntualizó: «Hay fechas que la memoria colectiva se niega a archivar. El 18 de septiembre de 1997, una tragedia vial en la polvareda de la ruta interrumpió de golpe la vida de Rubén Darío Casco. Aquel trágico día no solo se apagó la voz de un hombre joven y profundamente comprometido; nació también el símbolo más perdurable de la mística del Panu. Para la dirigencia y la militancia local, la partida de Casco dejó una marca indeleble. No fue únicamente la pérdida de un referente de territorio, sino el quiebre de una forma de caminar la calle. Rubén entendía la gestión y la política desde la cercanía más estricta con el vecino, sin intermediarios ni artificios, haciendo del compromiso social una doctrina innegociable».

En este sentido, el concejal capitalino puntualizó:»A casi tres décadas de aquel acontecimiento,,29 años para ser presisos, la figura de Casco adquiere una dimensión aún mayor en el escenario actual. Lejos de la resignación o el mero homenaje nostálgico, su nombre se ha transformado en el norte ético y en la antorcha que sostiene las banderas de la fuerza política que ayudó a construir».
Como corolario, el legislador de la fuerza naranja subrayó emotivamente:»El verdadero homenaje a Rubén no se rinde en el silencio, sino en la continuidad de la lucha colectiva. Su legado vive en cada barrio que se camina, en cada demanda que se defiende y en la convicción intacta de un partido que reconoce en su figura el valor más genuino del servicio público. Rubén Darío Casco trasciende el tiempo: es la llama eterna que mantiene encendido el motor del Partido Nuevo».

