La zona 2 del Torneo Federal A está conformada por 9 clubes, pero en esta oportunidad varios de ellos han fijado claramente sus objetivos para esta temporada.
Tal es el caso de Juventud Antoniana, quien armó un equipo con pretensiones serias de luchar en los primeros puestos y que apunta de lleno a estar en la segunda fase junto a los clasificados de la zona 1 y luego luchar en los playoffs por el primer ascenso.
Por ejemplo un objetivo distinto es el que tiene el club posadeño Bartolomé Mitre, quien a juicio de su entrenador la misión es mejorar la campaña del año 2025, estar siempre en la pelea para entrar dentro de los 4 equipos que clasificarán y como objetivo se trazaron llegar a clasificar a la Copa Argentina.
Diferente será el objetivo de los debutantes, Defensores de Vilelas y Tucumán Central quienes apuntarán primeramente a mantenerse en la categoría.
Por ejemplo, el joven entrenador del «Verde» de Vilelas, Joaquín Espíndola fue muy claro en fijar el objetivo de su club. «Es difícil tener certezas de cómo nos va a ir. Lo positivo es que tenemos una base, pero también tenemos que saber que es un torneo que muchos futbolistas no lo jugaron nunca. Defensores tiene que sostener la categoría, que sería como lograr otro ascenso, porque es lo que nos va a afianzar para el futuro»
Otro club con intereses similares al del club salteño, es San Martín de Formosa, finalista en la última temporada donde quedó a un paso de lograr el segundo ascenso.
Esta vez con la continuidad de Marcelo Rubino como entrenador buscará nuevamente ser un permanente animador de la competencia e intentar lograr este año el ansiado ascenso para el fútbol formoseño.
Una mención especial merece lo ocurrido en el club Boca Unidos de Corrientes. En un mes todo cambió para el Aurirrojo. Cuando se aprestaban a armar un equipo modesto bajo la continuidad de la dupla técnica Nuñez- Ricardone, quienes salvaron al equipo el año pasado y lograron mantener la categoría, irrumpió un grupo inversor que se hizo cargo de gerenciar el fútbol del equipo de la ribera correntina.
Lucas Batistuta, el hijo del goleador de la Selección Argentina, Gabriel Omar Batistuta, fue el elegido para dirigir a un nuevo equipo que sumó a varios jugadores experimentados para fortalecer sus aspiraciones de pelear arriba.
Otro club que intentará volver a ser el protagonista de otras temporadas es Sarmiento de Resistencia. El Decano, dirigido Roberto Marioni se reforzó con varios jugadores de renombre y apunta a convertirse en un candidato a pelear para avanzar a la segunda fase. El Decano chaqueño está en la categoría desde el año 2014.
El otro Sarmiento, el de Santiago del Estero, desde que subió a la divisional ha sido un equipo competitivo y un duro rival para cualquiera. Hoy es dirigido por un archiconocido en Salta, el «Tano», Víctor Riggio y buscará poner al conjunto bandeño también en la pelea por el primer ascenso.
Solo resta Sol de América, un club formoseño que se ha restructurado bastante, que sufrió la partida de varios jugadores de la base pero que siempre se convierte en un complicado adversario. El equipo ha tenido un fuerte respaldo de su presidente y preparó un campo de juego espectacular para la categoría. También intentará colarse entre los históricos y los que tienen los objetivos más pesados que son lo de buscar llegar al partido 29.

