Federico Kammerichs, el basquetbolista, integrante de la generación dorada de la Selección Argentina emergió entre la concurrencia y con paso firme pero tranquilo se hizo paso para ir a recibir su premio en la Gran Fiesta del Deporte Correntino.
Remera blanca, jeans, zapatillas, ahora con anteojos, con su humildad que es un distintivo de su personalidad.
El «yacaré» escuchó atentamente los motivos por los que recibió el Curuzú de Platino, premio que homenajea a aquellos hacedores de jornadas de gloria y medallas en los últimos 20 años del deporte correntino.
Recibió su distinción, lo apretó fuerte entre sus manos y dijo al auditorio, «gracias al Círculo de Periodistas Deportivos de Corrientes, por este reconocimento, realmente me honra muchísimo simplemente gracias», añadiendo «estuve pensando a quien dedicar este premio y me acorde de una amigo entrañable, un colega de ustedes, que nos dejó hace un lustro y fue fundamental para mi, un gran amigo, se lo quiero dedicar a José «Pocholo» Barreto».

