Las ventas minoristas pymes (pequeñas y medianas empresas) registraron una caída del 5,6 por ciento anual en febrero de 2026, aunque presentaron un incremento mensual del 2,6 por ciento. El escenario estuvo marcado por el inicio del ciclo lectivo, los feriados de Carnaval y factores climáticos que afectaron la circulación en los locales. Además, la falta de efectivo en los hogares impulsó la migración hacia pagos con tarjetas de crédito y transferencias.
El inicio de clases condicionó la dinámica comercial al desplazar el ingreso familiar hacia la canasta escolar en detrimento de otros consumos. Este factor actuó como el principal sostén en rubros específicos como calzado y textil, pero limitó la compra de artículos para el hogar y construcción. Los comerciantes reportaron que la prioridad de gasto se volcó exclusivamente hacia las necesidades de estudio y de subsistencia básica.
RUBROS
En el sector de Alimentos y bebidas, la caída anual fue del 8,7 por ciento, mientras que la variación mensual subió un 1,4 por ciento. El fin de la temporada de verano y el comienzo de clases causaron traslados significativos de gastos en el presupuesto de los hogares. Las subas en carnes y lácteos mermaron la adquisición por volumen, forzando una tendencia hacia bienes de precio base y beneficios bancarios.
Bazar, decoración y muebles sufrió un descenso anual del 14,4 por ciento y una baja mensual del 2 por ciento. El gasto en escolaridad restringió la compra de artículos para el hogar, mientras que la presión tributaria y los costos fijos afectaron los precios. La falta de financiamiento con tasas de fomento limitó la concreción de operaciones de mayor escala durante todo el mes.
Calzado y marroquinería bajó un 1,1 por ciento anual, pero logró un crecimiento mensual del 8,8 por ciento gracias a los artículos escolares. Las ventas de mochilas y zapatos de colegio sostuvieron la actividad, compensando parcialmente la caída general del consumo en el rubro. Sin embargo, el alza en los servicios y los impuestos continuó afectando la rentabilidad final de los establecimientos físicos.
El rubro Textil e indumentaria registró una retracción anual del 7,4 por ciento y una baja mensual del 5,1 por ciento. La demanda de uniformes escolares, especialmente para el Nivel Primario, fue el eje de la actividad durante el período. Los vendedores reportaron que los clientes suelen verificar talles en el local para luego finalizar la compra mediante plataformas digitales.
Perfumería cayó un 10,7 por ciento interanual y un 4,7 por ciento mensual, con un cambio de hábito hacia productos de aseo personal. Farmacia creció un 0,3 por ciento anual pero bajó un 0,2 por ciento mensual, priorizando medicamentos recetados por su carácter esencial. Este último sector reportó un retraso de hasta tres meses en los pagos provenientes de las obras sociales.
Ferretería y construcción tuvo una mínima baja anual del 0,3 por ciento y un retroceso mensual del 3,1 por ciento. La demanda se concentró en reparaciones urgentes y mantenimiento preventivo, sin ser prioridad frente a los gastos de escolaridad. El aumento en servicios y transporte impactó en los márgenes de ganancia de los comercios al no poder cubrir los costos fijos.
El 52,6 por ciento de los comercios reportó estabilidad interanual, pero un 57,6 por ciento considera que el marco no es apto para inversiones. Hacia el futuro, el 42,9 por ciento aguarda una mejora sujeta a la paridad entre los ingresos familiares y los costos operativos. La evolución del consumo quedará vinculada a la recomposición salarial y la estabilidad de los precios en los próximos meses.

