La localidad de Santa Rosa vivió una jornada profundamente conmovedora el pasado 2 de febrero, cuando vecinos, familiares y autoridades se reunieron para celebrar los 100 años de José de la Cruz «Pepito» Ramírez, un querido vecino que se ha convertido en memoria viva de varias generaciones.
GRATITUD A DIOS
Y BENDICIÓN
Informó el medio radial local FM La Ruta, que la conmemoración comenzó por la mañana con una Misa de Acción de Gracias en la capilla Santa Rosa de Lima, oficiada por el padre Eduardo Romero Olguín, sacerdote oriundo de Saladas y residente en Caá Catí.
La ceremonia recuperó la antigua tradición del «chon», un gesto cargado de simbolismo en el que los mayores bendicen a sus hijos y descendientes. En un momento profundamente emotivo, don José bendijo a sus hijos, nietos, bisnietos y también a vecinos que lo acompañaron en la celebración eucarística, provocando ovaciones y aplausos entre los asistentes.
Finalizada la misa, la familia de don José «Pepito» abrió las puertas de su hogar para compartir un almuerzo comunitario con mbaipy y asado, al que se sumaron músicos locales que pusieron ritmo y alegría a la reunión. La celebración se transformó en una verdadera fiesta de la correntinidad, en la que la música, la gastronomía regional y los abrazos espontáneos definieron una jornada de profundo sentido comunitario.
Entre los participantes estuvo el jefe de la Comisaría de Distrito Santa Rosa, comisario inspector Ariel Pavón, quien acompañó a la familia y destacó la figura del cumpleañero como un ejemplo de vida, trabajo, respeto y dedicación a la comunidad. Pavón resaltó la importancia de reconocer a quienes, con su trayectoria, se convierten en pilares de la historia y la identidad locales.
La jornada tuvo también un fuerte componente cultural y artístico. El cantautor Guillermo Depompert, autor de la obra José Pepito, compuesta en homenaje al vecino centenario, se sumó a los festejos luego de haber presentado su canción días previos en el escenario mayor de la Fiesta Nacional del Chamamé. La emoción se hizo presente cuando don Pepito agradeció personalmente al músico con palabras sencillas pero profundas: «No hay plata que alcance para agradecerte. Lo tuyo no tiene precio».
Durante la celebración, José de la Cruz Ramírez mostró una vitalidad que conmovió a todos los asistentes al más que merecido agasajo: bailó, sonrió y compartió con familiares y amigos, recibiendo el cariño de su gente y reafirmando su legado como una «reliquia viva» de Santa Rosa. Su entusiasmo y energía marcaron el ritmo de un día que quedará grabado en la memoria colectiva de la comunidad.

