Los 240 despedidos de la hilandería Alal no paran con su lucha y reclaman cobrar su indemnización tras el cierre de la planta textil en enero último, la más grande fuente de trabajo que quedaba en Goya tras el cierre de la planta procesadora tabacalera Massalin Particulares en octubre de 2019, por eso realizaron una movilización en Ruta Provincial N°27 en el acceso Norte de la ciudad, a metros del aeropuerto.
Los trabajadores, ahora inactivos, el viernes por varios minutos cortaron el tránsito, pero la lluvia les impidió continuar con la medida, por lo que se ubicaron en la banquina para hacer conocer su reclamo a quienes transitaban por el lugar.
Como un déjà vu («ya visto» en francés), cabe recordar que durante la década de 1990, el gobierno nacional peronista de Carlos Menem implementó una profunda reestructuración económica basada en la privatización de empresas estatales, desregulación y apertura comercial, lo que resultó en un cierre masivo de fuentes laborales, aumento de la desocupación (que pasó del 7,6 por ciento en 1989 a picos de más del 20 por ciento en 2001) y la precarización del empleo.
A DOS MESES
El próximo 26 de marzo se cumplirán dos meses en que la triste noticia del despido masivo se conoció a escala provincial, la que se expandió a los grandes medios de comunicación del país, mientras el horror y angustia se apoderaban de esos más de dos centenares de trabajadores y sus respectivas familias.
Un comunicado empresarial así lo anunciaba: «Emilio Alal Sacifi, Pyme Argentina con más de 100 años de trayectoria industrial, informa que luego de un proceso de análisis y de haber agotado todas las instancias posibles se ha visto obligada a tomar la decisión no deseada de cerrar sus plantas productivas de hilados y telas de las ciudades de Goya (Corrientes) e hilados en Villa Ángela (Chaco) como consecuencia del actual contexto económico y comercial adverso, sumado a problemas estructurales que afectan la competitividad de la industria nacional, y ha tornado inviable la continuidad de sus operaciones, no avizorando cambios de relevancia para el corto y mediano plazo… «.
La firma Emilio Alal, fundada en 1914, confirmó entonces la noche oscura que invadió de repente a la ciudad con el cierre total de sus plantas productivas de hilados y telas en Goya y en la ciudad chaqueña.
Así, la industria textil atraviesa un contexto crítico desde hace un tiempo al caer la demanda por los altísimos precios de los productos al público, de lo cual muchos aseguran que eran desorbitantes y a veces consecuencia de la especulación de empresarios. Asimismo, son cada vez más las empresas que deciden cerrar o achicar sus matrices productivas ante un consumo interno que no despega, la presión que imponen las importaciones y los elevados costos locales.
Entre las condiciones adversas que señaló la compañía, destacó la apertura «indiscriminada» de importaciones de hilados, telas y prendas de vestir -tanto nuevas, como usadas- la caída del poder adquisitivo en el país, elevados costos financieros, laborales y energéticos, así como la elevada carga impositiva. Esto, insistió en el comunicado, «generó una pérdida significativa en la competitividad para la producción nacional».

