Si alguien todavía duda de por qué el chamamé es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, solo tiene que darse una vuelta por la calle San Juan. Frente al histórico Teatro Vera, la fila de vecinos y turistas desde temprano—mate en mano y bajo el sol correntino— confirman que la 35ª Fiesta Nacional del Chamamé está viviendo una de sus ediciones más convocantes de los últimos años.
El cartel de «Entradas Agotadas» para la jornada de este jueves y también para el cierre del domingo, según informaron desde el Instituto de Cultura. La respuesta del público fue arrolladora, dejando solo un pequeño remanente de tickets disponibles para el viernes 22 y el sábado 23, que pueden adquirirse de forma presencial o a través de la plataforma online.
El «Cocomarola», epicentro de un sentimiento mundial
Esta noche, desde las 2000, el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola encenderá sus luces para recibir la séptima luna chamamecera. Sobre el escenario mayor Osvaldo Sosa Cordero, la expectativa es total: entre la grilla de artistas que llegarán desde distintos puntos de la región y el Paraguay, se destaca la presencia de grandes valores locales como Amandayé, Lo de Imaguaré con un invitado de lujo: Jorge Rojas, y Los Tekis. El grupo jujeño, siempre bien recibido en estas tierras, aportará su energía carnavalera al cauce del río chamamecero, prometiendo una de las noches más vibrantes de la semana.


Una fiesta que desborda fronteras
No se trata solo de un festival; es la 21ª Fiesta del MERCOSUR y la 5ª Celebración Mundial desde aquel hito ante la UNESCO en 2020. Corrientes se transformó en el epicentro de un sentimiento que no se limita al anfiteatro, sino que se vive en cada bailanta, en los puntos de encuentro de la ciudad y en el interior provincial.
Con el aroma a chipá, mbaipy en el aire y el sapucay a flor de piel, la fiesta se encamina hacia su recta final este 25 de enero. Quienes aún no tienen su acceso para mañana o el sábado deberán apurarse: el fervor popular indica que el Cocomarola volverá a lucir un marco de público imponente, reafirmando que el chamamé no es solo música, es nuestra identidad compartida ante el mundo.


