Esta tarde todo el país estará en vilo por la gran final de la Copa Mundial de Fútbol que enfrenta a la Argentina contra España. Un duelo que se vuelve todavía más significativo porque mezcla el deporte con fuertes reminiscencias históricas de la lucha por la Independencia nacional. Es justamente en este punto, donde cobra relevancia un hecho de hace 215 años que tuvo como protagonista a Corrientes y una alianza estratégica con Paraguay para defenderse de la armada española que bombardeó la ciudad desde el río Paraná.
Este episodio de la historia tuvo lugar a mediados de 1811. Se trataba de año convulsionado por la reciente Revolución de Mayo de 1810, los intentos de la monarquía española de recuperar el territorio perdido y la avanzada libertadora que comenzaba a cobrar fuerza en la región.
Por su ubicación geográfica, Corrientes era un punto estratégico ya que, a través del río Paraná, era una vía de comunicación directa con Paraguay, que por ese entonces seguía bajo dominio de un gobierno realista. Según los registros, fue en ese contexto que en abril de ese año se produjo la ocupación paraguaya a la ciudad, ordenada por el gobernador español Bernardo de Velasco y Huidobro. Una acción que fue pacífica ya que el entonces gobernador correntino, Elías Galván, accedió y se retiró ante la imposibilidad de hacerle frente a la flota paraguaya.
EL GIRO
La toma se extendió hasta mediados de mayo, cuando se produjo la revolución paraguaya que expulsó a los españoles del poder. En ese momento, cobra relevancia la figura del militar paraguayo Blas José Rojas Aranda, quien había quedado en Corrientes como uno de los regentes de la ciudad tomada.
Pero, como señalan los registros este era un hombre pragmático que también estaba en contra de los realistas y que además era primo de flamante primer presidente paraguayo Fulgencio Yegros. Así que, entre negociaciones y acuerdos, se decidió el retiro de las tropas paraguayas de Corrientes cuyo poder político es devuelto a Elías Galván.
Sin embargo, el problema para el correntino era que la ciudad no tenía defensa ante un nuevo ataque de la armada española por el Paraná y es por eso que no dudó en pedirles ayuda a los paraguayos en hecho que quedó registrado en comunicados oficiales entre la provincia argentina y el naciente gobierno vecino.




ALIANZA
La respuesta de Paraguay fue sorpresiva y marcó el rumbo de la historia para Corrientes. En una nota de mediados de julio de 1811, Fulgencio Yegros expone su negativa de unirse al gobierno del Río de la Plata. Pero al mismo tiempo, anuncia que enviará ayuda para la defensa correntina que en ese entonces no tenía fuerza militar ni armamentística. Decisión que significó un alivio para Galván, quien ya tenía información sobre la avanzada de armada realista que subía por el Paraná después de haber atacado a Rosario.
Así fue como Blas José de Rojas Aranda, otra vez cobró protagonismo, porque su primo le encomendó que lleve la ayuda a Corrientes. Para el 18 de julio, el paraguayo ya había llegado con soldados, piezas de artillería y un cañón a la ciudad. Mientras, Galván había improvisado un fuerte de defensa en lo que hoy es la punta San Sebastián. Ese lugar pasó a llamarse Batería Bella Vista.
REBELDÍA
El 19 de julio, cinco barcos al mando del marino español Manuel Clemente y Miró fueron vistos frente a Corrientes. Ese mismo día, los realistas mostraron su bandera y dispararon tres cañonazos para asustar a la población. Galván intentó ser diplomático, pero el militar solo le respondió con una exigencia de carne y víveres para su flotilla.
La respuesta provocó el enojo del correntino y su célebre contestación también fue anecdótica: «Que coman mierda», registraron los archivos paraguayos. De ahí, lo demás es historia. El 21 de julio, los españoles iniciaron un ataque que rondó los 100 tiros de cañón, pero correntinos y paraguayos repelieron todas las ofensivas con daños mínimos a la población. Los realistas cedieron, reconociendo la derrota y fueron río abajo otra vez.
En cartas que se resguardan en el Archivo Histórico de Paraguay, figura el fuerte agradecimiento que Galván les hizo llegar por la ayuda recibida. Un gesto que tiende a pasar desapercibido por los hechos ocurridos años después, con la «Guerra Guasú», pero no deja de ser una muestra de poder de dos pueblos hermanos que una vez se unieron contra la amenaza imperialista.
