El brutal femicidio de la docente Nanci Godoy en el paraje El Malezal no sólo sacudió a la comunidad por la ferocidad del ataque, sino que dejó al descubierto una trama de desidia y deterioro edilicio que la propia víctima intentó revertir hasta sus últimos días.
Al hablar por primera vez sobre el caso, la ministra de Educación de Corrientes, Ana Miño confirmó ayer la apertura de una investigación administrativa interna para determinar las responsabilidades sobre el estado en que se encontraba la Escuela Nº 626.
El foco de la cartera educativa apunta directamente a la gestión previa del establecimiento. El Ministerio intimó a la supervisora de la zona y al director anterior, quien había solicitado licencia, dejando la institución en condiciones precarias, para que presenten informes detallados y documentación respaldatoria en un plazo perentorio de setenta y dos horas.
El objetivo oficial es establecer qué procedimientos se cumplieron y cuáles fueron las obligaciones que se dejaron de lado antes de que Godoy quedara al frente del lugar.
RECLAMOS
ANTERIORES
Lejos de encontrar una estructura en condiciones para dictar clases, Nanci Godoy se topó con un edificio sumamente deteriorado y asumió la carga de gestionar las soluciones urgentes. De acuerdo con los registros oficiales que detalló la titular de la cartera educativa, la maestra había elevado pedidos formales para reparar paredes con grietas profundas, arreglar ventanas rotas y reacondicionar el techo del inmueble.
A ese cuadro de abandono se sumaba la inexplicable falta de una bomba de agua que había sido retirada del predio escolar y cuya reposición la educadora exigía para garantizar las condiciones mínimas de habitabilidad.
El registro del último contacto de Godoy con el área de mantenimiento ministerial data del 6 de octubre a las 9.56, momento en el que coordinaban una inspección técnica al paraje que el destino truncó de la peor manera.

