La búsqueda de Loan Danilo Peña, el niño de cinco años que desapareció tras un almuerzo familiar en la zona rural del paraje El Algarrobal, en la localidad correntina de 9 de Julio, continúa conmoviendo al país. En el marco de un proceso judicial que mantiene la atención nacional, su entorno más cercano compartió una carta pública dirigida al pequeño, en la que expresan el dolor de su ausencia y la convicción inquebrantable de continuar con su búsqueda.
A través del escrito titulado «Para nuestro Loan Danilo Peña», sus familiares relatan la paralización que sufrió la vida cotidiana del hogar desde aquel día. «Desde ese día en el campo, el tiempo se paró», manifiestan de entrada, reflejando el impacto emocional que dejó la partida del menor: «Te fuiste con 5 añitos, con tu remera, con tus pasitos cortitos por el monte, y no volviste. Y desde entonces la casa ya no es casa. Tu sillita está vacía, tu platito sigue guardado, tu ropita doblada como la dejaste. Todo te espera».
El clamor constante de un entorno desgarrado
El documento detalla las vivencias íntimas de sus padres y hermanos ante la falta de respuestas sobre su paradero. En uno de sus pasajes más conmovedores, señalan: «No hay un solo día, Loan, no hay una sola noche que no digamos tu nombre. Tu mamá te llama en sueños. Tu papá te busca en cada ruido del campo. Tus hermanos preguntan por vos. ¿Cómo se le explica a un corazón que un pedacito suyo no está?».
Asimismo, la carta resalta el impacto que la causa ha tenido a nivel social y comunitario: «Hiciste que un país entero te conozca y te quiera sin conocerte. Hiciste que gente que nunca te vio llore por vos, rece por vos, salga a buscarte. Porque vos, con solo 5 años, sos luz».

Un mensaje de contención y la promesa de no bajar los brazos
La familia dedica unas palabras directamente dirigidas al niño para llevarle contención en caso de que pueda recibir de alguna manera su afecto: «Queremos que sepas, donde sea que estés, que no tenés la culpa de nada. Vos solo estabas jugando. Vos solo eras un nene feliz en el campo. Si tenés frío, te mandamos nuestro abrigo con el pensamiento. Si tenés miedo, te mandamos nuestros brazos. Si estás confundido, te mandamos nuestra voz: ‘Acá estamos, mi amor, acá estamos'».
A pesar del paso del tiempo y las distintas instancias judiciales, el entorno reafirma que la búsqueda no se detendrá: «No vamos a parar, Loan. Hasta que la tierra misma nos diga dónde estás, no vamos a parar. No existe cansancio cuando se busca a un hijo. No existe imposible cuando se ama como te amamos».
El escrito concluye reafirmando el amor permanente hacia el menor y el pedido de fortaleza para continuar en la exigencia de respuestas: «Te amamos antes de que nacieras, te amamos esos 5 años que nos regalaste, y te vamos a amar el resto de nuestra vida. Ese amor no se perdió con vos en el campo. Ese amor está más vivo que nunca. Volvé, mi chiquito. Aunque sea en un sueño, volvé un ratito para darnos fuerza. Tu lugar sigue acá. Intacto. Tuyo. Para siempre. Te ama y te espera con el alma rota pero de pie, Tu familia. La que no te olvida, la que te busca, la que te espera».

