Impulsan una campaña que nace de un ovillo de lana y una idea sencilla: que ningún chico atraviese solo una internación. Se trata de Leoncitos que abrazan, la propuesta solidaria que impulsa Adriana Rojas, artesana correntina dedicada al amigurumi, la técnica de crochet que permite dar forma a muñecos tejidos con volumen y detalle.
La iniciativa busca reunir leones de lana confeccionados a mano para entregarlos a los niños internados en el hospital pediátrico Juan Pablo II. No se trata de un juguete cualquiera: cada leoncito está pensado como un gesto de compañía para atravesar momentos que, para cualquier familia, resultan difíciles.
La elección del animal no fue al azar, en diálogo con EL LIBERTADOR, Adriana explicó que el león fue una decisión pensada especialmente para los destinatarios de la campaña. «Esta vez elegí el león porque representa fuerza, valentía, y todos ellos lo son», contó, en referencia a los chicos que reciben tratamientos dentro del hospital.
Para la artesana, el amigurumi no funciona solo como un objeto tejido, sino como un símbolo que se lleva puesto en la propia figura. La melena, la postura erguida y la mirada firme del león remiten a una idea de coraje que busca instalarse, aunque sea por un rato, en la habitación de un hospital. Un leoncito de lana puede convertirse, según explicó Rojas, en un pequeño compañero de internación: algo que se abraza, que acompaña y que recuerda que también existe la esperanza de seguir adelante.
CÓMO PARTICIPAR
La convocatoria está abierta a cualquier persona interesada en colaborar, tenga o no experiencia previa con el crochet. Quienes ya sepan tejer pueden sumarse confeccionando el leoncito desde su casa, mientras que otra opción es donar materiales para quienes sí tienen el oficio pero no los insumos. Para quienes prefieran resolverlo de manera más directa, en el local Como Ovillo al Dedo se consigue un kit con todo lo necesario para armar el muñeco, a un valor de 3.500 pesos.
Para acompañar a las tejedoras durante el proceso, Rojas comparte el patrón del amigurumi y suma a cada participante a un grupo de WhatsApp donde ya se formó una comunidad numerosa. Allí circulan, además, videos con el paso a paso de la confección, un recurso pensado tanto para quienes recién se inician como para las manos más experimentadas.
La meta que se propuso la organizadora es llegar a los 150 leoncitos, aunque remarcó que el número es apenas una referencia: lo que busca, en el fondo, es que la cadena de solidaridad no deje de crecer. «Queremos que más personas se sigan sumando a esta campaña», señaló a este diario.
Quienes quieran conocer más sobre la propuesta, ponerse en contacto con Rojas o anotarse en los cursos que dicta para aprender la técnica del amigurumi, pueden hacerlo a través de su cuenta de Instagram, @adrycrochet24, donde además se puede seguir de cerca el avance de la campaña.
La primera experiencia solidaria: los monitos que abrieron el camino
La campaña de los leoncitos no es la primera iniciativa solidaria de Adriana Rojas. En mayo de este año, la artesana correntina ya había logrado reunir 115 monitos tejidos a crochet, que fueron entregados a los niños internados en el hospital pediátrico de Corrientes.
Aquella primera experiencia nació de un recuerdo personal: una sobrina que había atravesado una internación y la necesidad de acompañar a los chicos en esos momentos con un muñeco de apego. Meses después, la viralización del llamado «monito Punch» le dio a Adriana la excusa perfecta para transformar esa idea en un proyecto concreto.
El patrón, de entre 20 y 24 centímetros, se difundió a través de las redes sociales y sumó voluntarias de distintos puntos del país, incluidas donaciones de lana desde Misiones y Resistencia. El local Como Ovillo al Dedo acompañó desde el inicio, cediendo su espacio para grabar videos de difusión.
La entrega se realizó el 5 de mayo, con autorización de las autoridades del hospital, y alcanzó las salas 1 y 2, Oncología y el hospital de día. A los chicos en aislamiento, los muñecos les llegaron a través de sus padres.
Esa primera experiencia dejó una enseñanza que Adriana decidió repetir en Leoncitos que Abrazan: cada muñeco se entrega sin nombre propio, para que sea el niño quien decida cómo llamarlo.

