Luego de alcanzar el mejor ranking de su carrera, el N.º 189 del mundo, y de disputar por primera vez cuadros principales de ATP 250, el correntino atraviesa un momento de crecimiento dentro del circuito profesional. Formado desde los cinco años en la Academia de Tenis Antonio Martínez del Club San Martín y actualmente entrenando en la Academia de Mauro Aprile, está listo para volver a representar a la Argentina en los XIII Juegos Suramericanos.
El camino de Lautaro Midón continúa sumando nuevos desafíos. Después de una temporada en la que logró ingresar por primera vez al cuadro principal de un ATP 250, tanto en Buenos Aires (Argentina Open) como en Europa (Nordea Open), y de alcanzar el mejor ranking de su carrera, el correntino se prepara para una nueva experiencia con la camiseta argentina.
Su recorrido comenzó a los cinco años en las canchas del Club San Martín, donde se formó durante toda su etapa en Corrientes antes de trasladarse a Buenos Aires para continuar su carrera. Desde aquellos primeros entrenamientos hasta sus primeras experiencias internacionales, el camino lo llevó progresivamente a competir en escenarios de mayor nivel.
Sus primeras experiencias en un cuadro principal de ATP 250 llegaron este año. La primera fue en Buenos Aires, donde consiguió superar la clasificación y acceder al cuadro principal. “Fue algo hermoso porque fue acá en Argentina y por ahí no me lo esperaba tanto”, recuerda al hablar de aquella semana.
La segunda oportunidad llegó poco después en Europa, en Båstad. Allí consiguió su primera victoria en un cuadro principal de ATP y quedó muy cerca de avanzar nuevamente en el torneo. Dos experiencias diferentes que tuvieron un punto en común: la confirmación de que puede competir en ese nivel.
“Son experiencias muy buenas porque me demuestran que puedo competir a ese nivel y me dan ganas de seguir trabajando para jugar cada vez en niveles más altos”, explicó.
Más allá de los resultados, estas experiencias modificaron su mirada sobre su propio nivel. La distancia entre disputar un Challenger y competir en un ATP 250, considera, no es tan grande como podría parecer desde afuera.
“Me abrió los ojos. Me hizo darme cuenta de que no hay mucha diferencia entre el circuito Challenger y estar jugando ATP 250”, señaló. La diferencia, entiende, está en seguir mejorando pequeños detalles y, especialmente, en llegar preparado para afrontar las exigencias físicas y mentales que aparecen en los momentos importantes de cada partido.
En ese sentido, la preparación física se convirtió durante este año en uno de los grandes focos de su crecimiento. Comenzó a realizar giras acompañado por entrenadores físicos y considera que esa evolución fue fundamental para poder sostener el ritmo de competencia profesional.
“Es algo muy importante hoy en día estar bien preparado físicamente para poder aguantar el torneo y todas las semanas de torneos”, acotó. El calendario, con pocas pausas y una sucesión constante de competencias, exige una preparación que permita sostener el rendimiento durante toda la temporada.
A la parte física se suma ahora otro aspecto que considera fundamental: la cabeza. “Por ahora a lo que le estamos dando más hincapié es a la parte física y a la parte mental”, cuenta. La capacidad de jugar bien los puntos importantes y manejar los momentos de presión puede terminar siendo determinante en un deporte donde las oportunidades muchas veces aparecen durante unos pocos minutos”, puso de relieve.
Ese proceso de crecimiento tiene también objetivos concretos. Para lo que resta de la temporada, el correntino se prepara para afrontar la gira sudamericana de Challengers y se propone terminar el año dentro de los 150 mejores del mundo. También aparece otro desafío pendiente: conquistar su primer título Challenger.
Sin embargo, prefiere que esas metas no se conviertan en una presión: “No me pongo de objetivo ganar un torneo, o no soy tan duro conmigo mismo, por el tema del ranking”, explica. La prioridad sigue estando en continuar mejorando desde lo físico, lo mental y lo tenístico.
Antes de concentrarse nuevamente en el circuito, tendrá la oportunidad de volver a vestir la camiseta argentina. Los XIII Juegos Suramericanos marcan su regreso a una competencia representando al país después de varios años.
La experiencia de representar a la Argentina, de todos modos, forma parte de su historia desde las categorías formativas. En 2016 integró el equipo argentino que disputó el Sudamericano Sub-12 de la COSAT en Bolivia. Dos años más tarde, volvió a representar al país en el Sudamericano Sub-14 de la COSAT y también integró el equipo argentino que participó en la 20.ª edición del Mundial de Tenis Sub-14 organizado por la Federación Internacional de Tenis (ITF).
Ahora, varios años después, vuelve a ponerse la camiseta argentina en una etapa completamente diferente de su carrera. “Es algo muy lindo poder jugar los Suramericanos. Hace bastante no jugaba por Argentina, así que tengo mucha ilusión y muchas ganas de jugar”, sostuvo.
Y quizás sea justamente esa historia la que hace que su presente tenga un significado especial para quienes hoy entrenan en el Club San Martín. Muchos de los chicos de la Academia que siguen sus partidos comenzaron, como él, a descubrir el tenis en las mismas canchas.
Para ellos, el mensaje es sencillo, pero construido desde su propia experiencia: disfrutar el deporte, sostener la constancia y aprender también de los momentos difíciles.
“Es un deporte muy lindo, pero como todo deporte a veces se gana y a veces se pierde. Hay que bancarse los momentos malos, los momentos de presión que uno tiene dentro de la cancha y fuera”, expresó Lautaro.
Su propio recorrido es, en buena medida, un ejemplo de esas palabras: “Yo pasé por muchos momentos feos, pero si uno siempre tiene la ilusión, sueña con ser jugador profesional y quiere, lo puede hacer”.
Después de tantos años desde aquellos primeros entrenamientos, el camino continúa. Y mientras busca seguir avanzando dentro del circuito profesional y vuelve a representar a la Argentina, en las canchas donde comenzó su historia nuevos chicos siguen entrenando, compitiendo y construyendo sus propios caminos dentro del tenis.

