La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) planteó dos fenómenos que considera centrales para el futuro de la prensa: los ataques y la descalificación desde posiciones de poder y la utilización de contenidos periodísticos sin reconocimiento ni compensación por parte de los sistemas de Inteligencia Artificial.
La entidad relacionó ambos fenómenos como dos caras de un proceso más amplio, que es la pérdida de valor de la información profesional y de las condiciones que permiten producirla y discutirla democráticamente.
Allí, la entidad sostuvo que “la crítica al periodismo es legítima y necesaria”. Pero advirtió que “el agravio y la estigmatización, especialmente cuando provienen de quienes ejercen altas responsabilidades públicas, deterioran el debate democrático y pueden generar un efecto contagio sobre el conjunto de la sociedad”.
La entidad reafirmó el papel del periodismo frente a la expansión de la desinformación, la polarización y los contenidos de impacto. En ese contexto, es “irremplazable” la tarea periodística de verificar los hechos, investigar, contextualizar, ofrecer una mirada editorial independiente y construir confianza.
Un dato que destacaron los asistentes a la Asamblea de Adepa fue que el secretario de Comunicación y Prensa del Gobierno, Fabián Fernández, participó el jueves en distintas reuniones en Tucumán, conversó con editores y directivos de medios de todo el país y visitó las instalaciones del diario La Gaceta de Tucumán.
LOS AGRAVIOS A LA PRENSA
El informe de Adepa registró un volumen significativo de mensajes contra periodistas y medios difundidos en redes sociales. Solo en una semana, entre el 17 y el 23 de agosto, la cuenta del presidente Javier Milei republicó 335 mensajes contra la prensa. A eso sumó 26 publicaciones propias y 21 alusiones despectivas al periodismo en intervenciones públicas. En esos días fueron señalados por su nombre al menos 16 periodistas y cuestionadas nueve empresas de comunicación.

El informe recopiló expresiones como “periodistas corruptos”, “mentirosos”, “ensobrados”, “sicarios del micrófono” y “simios con micrófono”. También registró la reiteración de la frase “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.
Adepa aclaró que los medios y periodistas pueden equivocarse y que deben rendir cuentas ante sus audiencias y ante la ley. “La libertad de prensa no incluye un derecho a no ser criticado”, sostuvo. Pero marcó una diferencia entre responder, debatir o refutar una información, y promover la degradación personal de quienes la producen.
“Cuando el insulto proviene de la máxima autoridad estatal, y se repite sistemáticamente, la asimetría de poder entre quien agrede y quien es agredido transforma el episodio en un problema que excede ampliamente una disputa entre individuos”, señaló el informe.
El informe también cuestionó un episodio ocurrido pocos días después, cuando el Presidente de la Nación, durante una exposición ante alumnos de la Escuela ORT de Buenos Aires, alentó manifestaciones de hostilidad hacia los periodistas. Adepa consideró especialmente significativo el hecho por haberse producido ante adolescentes y en un establecimiento educativo, con la investidura presidencial comprometida.
LA DISPUTA POR LOS CONTENIDOS Y LA IA
El capítulo sobre Inteligencia Artificial ocupó un lugar central en el Informe de Libertad de Prensa. Adepa cuestionó el uso indiscriminado de contenidos protegidos para entrenar modelos de lenguaje y alimentar algoritmos de búsqueda sin reconocimiento ni compensación para quienes producen esa información.
La entidad sostuvo que la protección de la propiedad intelectual constituye una condición para la supervivencia de los medios y reclamó nuevas reglas para el entorno digital. En particular, planteó la necesidad de reconocer el valor económico del trabajo intelectual de las empresas periodísticas y sus profesionales.
El informe también vinculó este proceso con la sustentabilidad de las redacciones. Adepa afirmó que, en un mercado publicitario fragmentado donde las grandes plataformas concentran buena parte de los recursos, la existencia de medios sostenibles, redacciones sólidas y voces locales resulta necesaria para mantener un ecosistema informativo plural.
Por eso, la entidad reclamó reglas que permitan preservar un “ecosistema competitivo y transparente”. Y sostuvo que defender la libertad de prensa implica también garantizar las condiciones económicas para producir información profesional.

UN ECOSISTEMA PLURAL
La entidad señaló que las democracias contemporáneas enfrentan un escenario de polarización, fragmentación de las audiencias y pérdida de referencias compartidas. En ese contexto, reconoció que las redes sociales amplían la capacidad de ciudadanos y funcionarios para cuestionar rápidamente la información periodística y exponer sus errores, algo que puede contribuir a la rendición de cuentas de los propios medios.
Pero advirtió que “la democratización de la crítica no debe confundirse con la legitimación del hostigamiento”.
El informe concluyó que preservar un ecosistema plural exige responsabilidades de todos. A los medios les reclamó profesionalismo, rigor y transparencia. A los poderes públicos, tolerancia frente a la crítica y respeto por el papel institucional de la prensa. A la Justicia, especial prudencia ante cualquier medida capaz de producir censura previa o autocensura.
En definitiva, el informe vincula directamente el deterioro del debate público con la apropiación indiscriminada de contenidos por parte de los sistemas de Inteligencia Artificial: ambos fenómenos implican una pérdida de valor de la información profesional y de las condiciones que permiten producirla y discutirla democráticamente. “Defender la libertad de prensa exige, por lo tanto, proteger tanto la palabra de quienes informan como el valor de aquello que producen”, concluyó Adepa.

