La jornada de este lunes en el juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña tuvo dos testimonios que aportaron detalles nuevos sobre dos de los ejes centrales de la causa: el comportamiento de Nicolás «El Americano» Soria en el hotel Despertar del Iberá y el accionar del ex comisario Walter Maciel durante las primeras horas de búsqueda del niño.
«Ustedes no saben con quién se están metiendo»
El prefecto Diego Ramón Solano integró la comisión que el 9 de julio de 2024 fue al hotel Despertar del Iberá para identificar a quienes estaban alojados allí junto a los menores vinculados al caso. Lo que encontró superó cualquier previsión.
Al llegar, un hombre con barba salió a los gritos mezclando idiomas. «Salió con un idioma extraño, una mezcla de inglés con castellano y ruso, como forzado. Decía: ‘Ustedes no tienen nada que hacer acá, acá nadie se va a llevar a los chicos'», recordó Solano ante el tribunal. Era Soria.
Cuando le pidió que se identificara, el imputado fue cambiando su versión cada vez que abría la boca. «Primero dijo que era jefe de seguridad del hotel, después de la Fundación Dupuy, después empresario y también de Interpol», relató el prefecto. Ante la confusión, decidió no continuar la conversación para no generar más disturbios.
Fueron entonces Elizabeth Cutaia y Alan Cañete —otros dos imputados— quienes se acercaron, se identificaron como abogados e invitaron al prefecto a ingresar al establecimiento. Cuando Solano les preguntó por el hombre que había salido a los gritos, la respuesta lo sorprendió: «Me dijeron que no lo conocían, que era una persona que se había acercado a colaborar».
Pero Soria no se quedó quieto. Volvió a aproximarse y esta vez subió la apuesta. «Se pone detrás mío, cruza los brazos y, con su tono español, inglés y ruso, dice: ‘Ustedes no saben con quién se están metiendo, ustedes no saben quién soy, tienen problemas con mi país, esto va a generar una guerra con los Estados Unidos'», relató Solano.
Ante una nueva exigencia de identificación, Soria llevó la mano al bolsillo. «Yo doy un paso hacia atrás y saca una especie de billetera. Dice: ‘¡Interpol!'». El prefecto tomó el carnet. «Era blanco, con visos de color rojo, y tenía la foto de una persona joven, sin barba», describió. Soria se lo arrebató de inmediato y no volvió a mostrarlo.
El episodio continuó adentro del hotel. «Cuando entramos, el hombre de barba empieza a tironear las cortinas, volaron los parantes y las sillas. El dueño salió y le dijo: ‘¿Sos loco? Me vas a romper las cosas'», relató Solano. «Teníamos que hacer una constatación y nos encontramos con todo este episodio», cerró.
Maciel mandó a los policías al naranjal y se quedó en la casa
El sargento José Armando Robledo, de la Policía de Corrientes, acompañó al entonces comisario Maciel durante las primeras horas de la búsqueda. Estaba designado como chofer de guardia ese día.
Relató que al llegar a la casa de Catalina Peña, Maciel indicó a todos los policías que se dispersaran a unos diez metros de distancia entre sí e ingresaran al naranjal. Maciel, mientras tanto, se quedó en la vivienda de la abuela de Loan.
«La hipótesis que nos dijeron era de que un nene había ido con su padre al campo y luego a buscar naranjas con los tíos y que se había perdido al volver solo a la casa de la abuela. Buscamos confiados en que podía estar en el monte. Estuvimos hasta el anochecer, volvimos a la casa, nos reorganizamos y volvimos a salir. Esa fue nuestra rutina durante toda la noche y todo el día siguiente», recordó.
Al cierre de la audiencia, Antonio Benítez debió ser retirado de la sala por un malestar. «Le cayó mal la comida», explicó su abogado Enzo Di Tella. No es la primera vez que el imputado es atendido por razones de salud durante el transcurso del debate.

