Las incursiones delictivas sobre la frontera fluvial correntina volvieron a encender las alarmas locales tras un violento operativo que incluyó una persecución armada sobre las aguas del río Paraná. El caso finalizó con el dictado de 180 días de prisión preventiva para dos ciudadanos paraguayos acusados de integrar una banda de cuatrerismo transfronterizo.
La medida judicial, impulsada por el fiscal de Ituzaingó, Eugenio Balastro, recayó sobre Carlos Franco Quiroz (27 años) y Juan Luján Méndez (37), ambos domiciliados en la localidad paraguaya de Ayolas. Bajo la carátula de “abigeato agravado en grado de tentativa”, la Justicia determinó que ambos imputados permanezcan alojados en la Comisaría Primera de Ituzaingó mientras se completa la instrucción del proceso judicial.
PERSECUCIÓN EN EL RÍO PARANÁ
La crónica de los hechos se remonta a la noche del pasado 28 de agosto. En un patrullaje de rutina en la zona conocida como “La Mosca”, efectivos de la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica divisaron movimientos sospechosos: un grupo de personas maniobraba con dos embarcaciones sobre la costa del río Paraná.
Al notar la aproximación de la patrulla rural, los sospechosos abortaron la maniobra y emprendieron una huida a máxima velocidad hacia la Isla Apipé Grande. El escape dio inicio a una vertiginosa persecución por el río, durante la cual los prófugos efectuaron disparos de armas de fuego contra los uniformados para cubrir su retirada.

El operativo cerrojo, coordinado entre la Policía Rural y la Prefectura Naval Argentina, dio frutos en las inmediaciones del puerto San Antonio. Donde fue interceptada una de las lanchas y se procedió a la captura de Quiroz y Méndez. En la requisa, las fuerzas de seguridad secuestraron una embarcación de fibra de vidrio equipada con un motor Yamaha Enduro de 40 HP, además de un arsenal de herramientas típicas de la faena clandestina: lazos, cuchillos, un machete, una linterna y pinzas.

La prueba definitiva del frustrado golpe delictivo apareció horas más tarde. Al rastrillar la zona de la costa donde inicialmente se habían detectado las lanchas, los efectivos policiales hallaron cuatro vacunos maniatados con sogas. Los animales estaban inmovilizados en la ribera, listos para ser cargados y cruzados de contrabando hacia el margen paraguayo. Tras constatar su estado, la policía procedió a liberarlos en el lugar.

