El expresidente de la Federación Económica de Corrientes, Jorge Gómez, remarcó la necesidad de anticiparse con información territorial y protocolos simples de actuación. «No se trata de alarmar, sino de llegar preparados», manifestó, y recalcó que el desafío para toda la provincia no es solo meteorológico, sino también productivo, comercial y logístico.
Con vistas a la llegada de El Niño, en momentos en que distintos organismos oficiales proyectan lluvias superiores a lo normal para el Nordeste argentino (NEA) en los próximos meses, el ingeniero Jorge Gómez, expresidente de la Federación Económica de Corrientes (FEC), analizó la manera mediante la que -según entiende- debería darse el abordaje necesario, marco en el que planteó que el fenómeno debe tratarse con serenidad, prevención y trabajo articulado entre municipios, el Gobierno provincial y las entidades empresariales.
El objetivo, explicó, no consiste en alarmar, sino en garantizar que Corrientes «llegue preparada» a un escenario que puede afectar a la producción, el comercio, el turismo y el empleo privado si la información territorial no se ordena a tiempo.
El Servicio Meteorológico Nacional ya proyectó, para el trimestre en curso, lluvias superiores a lo normal para buena parte del NEA, con Corrientes entre las provincias más expuestas. En paralelo, el Ministerio de Producción provincial despliega una agenda preventiva en el Interior junto a entidades rurales, en un esquema que describe como un cambio de paradigma respecto de las inundaciones históricas de 1998 y 2016.
NO CORRER DETRÁS DEL
PROBLEMA, SINO ANTICIPARSE
Para Gómez, el seguimiento oficial de la situación hídrica debe encontrar una contraparte activa en las entidades empresariales, no desde el reclamo permanente sino desde una mirada colaborativa. «Corrientes no tiene que esperar a que la contingencia esté encima para organizarse. Hay que trabajar antes, con información seria», sostuvo.
«Cuando el Gobierno y las entidades empresariales trabajan juntos, la respuesta mejora. El Estado tiene herramientas de gestión; las cámaras conocen el territorio. Esa combinación es la que hay que aprovechar», afirmó.
UNA MIRADA AMPLIA SOBRE EL IMPACTO
Gómez advirtió que el efecto de El Niño en Corrientes no se limita a las lluvias intensas, sino que cualquier alteración climática fuerte repercute en la industria, el comercio, el turismo, la logística y el empleo privado: «Una ruta cortada o una localidad con problemas de energía no afectan solo a una empresa. Afectan al almacén, al productor y al trabajador que necesita llegar a su empleo», explicó.
Acerca de si corresponde un mensaje de alerta, interpretó que esa responsabilidad recae en los organismos técnicos. «La alerta se tiene que emitir a través del Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional del Agua o Defensa Civil. El rol de las entidades empresarias es ayudar a prevenir. No se trata de asustar a la gente, sino de llegar preparados», diferenció.
Articulación necesaria y protocolos simples
A escala provincial, la articulación natural -según interpretó el ingeniero Gómez- debe darse entre las cámaras empresariales y el Gobierno provincial, que viene siguiendo de cerca la evolución hídrica, señaló. Esa lectura coincide con la agenda que el Ministerio de Producción, a cargo de Walter Chávez, despliega en el Interior frente a lo que definió como un «doble flanco»: las lluvias copiosas combinadas con la crecida de los ríos Paraná y Uruguay.
Asimismo, Gómez planteó contar con protocolos simples, no documentos burocráticos: «Un protocolo no es un papel para archivar. Tiene que servir para actuar. Si una cámara sabe a quién llamar, ya ganaste tiempo», remarcó. Así, entre los sectores que más lo preocupan, mencionó al comercio, al turismo, a la industria y a los servicios. «La economía está mucho más integrada de lo que parece», subrayó.
El rol de las cámaras y los municipios
Seguidamente, Gómez planteó que cada localidad conoce sus propios puntos críticos y que esa información debe ordenarse en lugar de quedar dispersa: «Cada localidad sabe dónde se corta una calle o qué camino rural se vuelve intransitable. Esa información la tiene el territorio», indicó. Por esa razón, recomendó a las cámaras acercarse a los municipios desde la colaboración y acordar criterios básicos de actuación. «No hace falta una estructura enorme; hace falta saber quién informa y cómo se actúa», agregó.
Serenidad y colaboración
Para el referente del sector empresarial correntino, la agenda climática no debería tener un uso político. «Nadie gana con una discusión política sobre el clima. Lo que corresponde es sentarse antes, ordenar prioridades y trabajar», sostuvo. A su vez, pidió cuidar la comunicación pública: «Hay que evitar títulos exagerados. La gente necesita tranquilidad y previsión, y el Estado necesita información territorial concreta para decidir mejor», afirmó.
Finalmente, Gómez cerró su análisis con una convocatoria a sostener el trabajo articulado antes de que la emergencia imponga la agenda: «El trabajo conjunto tiene que empezar antes, con información compartida y prioridades claras», dijo. «Prepararse no es ser alarmista. Prepararse es cuidar la actividad económica, el empleo y la vida diaria de cada localidad», concluyó.

