El bloque Movimiento Por lo que Viene, que responde al Gobernador misionero, reclamó formalmente la reorganización de bancas y bloques en el recinto legislativo acorde a la nueva composición política de la Cámara. Carlos Rovira, el dirigente que condujo el poder de Misiones durante más de dos décadas, se negó a resignar su lugar, en un capítulo más de la ruptura que desde hace meses reorganizó el oficialismo de la «tierra colorada».
La interna que desde hace meses sacudió al poder político de Misiones, con la caída del «rovirismo», sumó el jueves un capítulo tan chico en apariencia como revelador en el fondo, protagonizado esta vez por la disputa de un lugar físico dentro de la Cámara de Representantes.
El bloque Movimiento Por lo que Viene, el espacio legislativo que agrupa a los diputados alineados con el gobernador, Hugo Passalacqua, difundió un comunicado en el que exige la reorganización de los bloques y de las ubicaciones dentro del recinto, en sintonía con la nueva composición política que dejó la ruptura con Carlos Rovira. El planteo chocó con una negativa rotunda del propio «ex hombre fuerte», quien hizo saber que no está dispuesto a ceder ni a modificar el sitio que ocupa desde hace años.
Los firmantes se encargaron de aclarar que el reclamo no apunta contra ninguna persona en particular ni busca perjudicar a un diputado puntual. Fundamentaron el pedido en una premisa que, señalaron, resulta habitual en cualquier parlamento democrático, ya que cuando cambia la composición política de un cuerpo legislativo corresponde que su organización interna refleje esa nueva realidad.
Con ese argumento, convocaron a Rovira a reconsiderar su postura y a evitar que una cuestión de funcionamiento institucional termine derivando en un conflicto personal. El texto cierra con una sentencia que ya empieza a repetirse entre los legisladores oficialistas, la de que «lo que es, es, y lo que corresponde, corresponde».
SESIÓN CALIENTE
El reclamo no quedó únicamente en el papel. En la misma sesión del jueves, el titular del bloque, Juan José Szychowski, llevó la discusión al recinto y fue todavía más gráfico que el comunicado.
Relató que días atrás un diputado de su espacio había intentado acceder a un sector trasero del edificio y que un colaborador de Rovira se lo había impedido, y utilizó ese episodio para denunciar restricciones de circulación dentro de la propia Casa de las Leyes misionera, que según su descripción alcanzan a la inmensa mayoría de los legisladores.
La escena, contada con evidente fastidio, funcionó como una suerte de anticipo informal de lo que horas después se transformaría en comunicado oficial.
Crónica de una caída de poder anunciada
Para dimensionar un episodio que a simple vista podría parecer apenas un problema de protocolo parlamentario, conviene remontarse a los meses previos. Passalacqua y Rovira, socios políticos durante más de dos décadas, protagonizaron este año la ruptura más profunda que haya sufrido el esquema de poder misionero desde su fundación, un quiebre que este diario viene siguiendo de cerca desde que todavía circulaba apenas como un rumor de pasillo en Posadas.
El proceso se aceleró en mayo, anticipado por EL LIBERTADOR cuando 67 de los 78 intendentes de la provincia se reunieron en la localidad de Ruiz de Montoya y firmaron un acta que reconocía a Passalacqua como la máxima autoridad política del oficialismo, dejando a Rovira fuera de esa definición.
Un mes más tarde, el propio Gobernador formalizó ante la Justicia Electoral su renuncia a Encuentro Misionero, el sello que Rovira había lanzado meses antes para ordenar a su manera la sucesión de 2027, y terminó de sellar así una fractura que hoy ya nadie discute puertas adentro del oficialismo.
Desde entonces, Passalacqua no detuvo el envión. Sumó el respaldo de la enorme mayoría de los jefes comunales, incorporó una banca en el Senado de la Nación y terminó de asegurarse el control de la Legislatura provincial con la conformación de Movimiento Por lo que Viene, el bloque que nació con 17 diputados y que ya suma 18, convertido en la primera minoría de una Cámara que quedó dividida en diez bancadas. Rovira se quedó sin legisladores, siquiera nacionales. Fue resignando buena parte de su estructura de poder, perdió el manejo del organismo recaudador provincial y hasta confirmó que no será candidato en 2027, algo que no ocurría desde 1999, el año en que llegó por primera vez a la Gobernación.
El desenlace de esta pulseada tampoco es un dato menor para Corrientes. Cuando Passalacqua eliminó semanas atrás el cobro de un anticipo de Ingresos Brutos a los camiones que ingresan a Misiones, quedó a la vista hasta qué punto las decisiones que hoy se toman en Posadas repercuten sobre el tránsito comercial con Corrientes, el único tramo de la geografía misionera que no limita ni con Paraguay, ni con Brasil. Cada movimiento dentro de ese tablero de poder, por lejano que parezca, también se sigue con atención de este lado del límite provincial.
El round por las bancas es, entonces, apenas la última escena visible de una interna que todavía no encontró su capítulo final. La Cámara misionera retomará en los próximos días el debate por el Presupuesto 2027, otro terreno en el que el «passalacquismo» legislativo buscará terminar de correr a Rovira de los pocos espacios que todavía controla. En los pasillos de Posadas ya no se pregunta tanto si Rovira conservará su influencia, sino cuánto tiempo más logrará sostener los resortes de poder que le quedan.

