Orlando Ezequiel Cáceres, el policía que durante la investigación aseguró que el ex comisario Walter Maciel le ordenó alterar el registro de horarios vinculados a las primeras horas de la búsqueda de Loan Danilo Peña, volvió a declarar este martes ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes y ratificó cada uno de esos dichos. Su testimonio es uno de los más comprometedores para Maciel en todo el juicio.
«Poné 16.15»
Cáceres relató que el 13 de junio de 2024 estaba asignado a custodiar una procesión en 9 de Julio cuando recibió el llamado para sumarse a la búsqueda de Loan. «Me pareció raro que no fuéramos a hacer la búsqueda, que era más importante que la procesión», dijo. El llamado llegó a las 16.40 y salieron hacia el campo alrededor de las 16.50, con Maciel a cargo del móvil.
Pero al momento de asentar los horarios en el libro de guardia, Maciel le dio una orden que lo desconcertó. «Me dice que en el horario de la llamada ponga 16.15. ‘Pero jefe’, le digo yo. Y me dice: ‘Poné lo que yo te digo, poné como yo te digo'». Ese fue el horario que quedó registrado, no el real.
«Estos horarios no se modifican. Me pareció muy raro», dijo Cáceres ante el tribunal. Un compañero al que le comentó la situación también le expresó que le parecía extraño.
El libro que Maciel se quedó durante más de un día
Cáceres también reveló que esa mañana Maciel le pidió el libro de guardia y nunca se lo devolvió hasta la tardecita del 14 de junio. «Regresé el día 14 en horas de la madrugada para continuar el libro, pero el libro nunca me llegó», señaló. Recién al atardecer del día siguiente lo recuperó.
Otro detalle llamativo fue lo que ocurrió al llegar al campo de Catalina Peña. Cuando Cáceres bajó del móvil con su cuaderno anotador, Maciel se lo quitó. «Me dijo: ‘No, dejame. Yo hago las anotaciones y vayan todos al campo'». Los cuatro efectivos fueron enviados a hacer una fila cada 20 metros hacia el interior del campo. «La actitud ese día del comisario era muy rara», insistió.
El vínculo con la Fundación Dupuy y Burlando
La segunda parte de su declaración abrió otro frente inesperado. Cáceres contó que cuando la jueza federal Cristina Pozzer Penzo le recomendó presentarse con un abogado para una nueva declaración, él y su esposa no sabían qué hacer. Fue entonces que su cuñada se acercó al hotel Despertar del Iberá —donde estaban alojados los integrantes de la Fundación Dupuy— para pedir orientación.
A partir de ese contacto, la propia Elizabeth Cutaia —una de las imputadas por encubrimiento— sirvió de nexo para que Cáceres se reuniera con el abogado Fernando Burlando, quien para entonces ya representaba a la familia de Loan. «La gente de la Fundación Dupuy sirvió de nexo», dijo. Para concretar el encuentro lo trasladaron en una camioneta junto a su esposa, en la que también viajaba Cutaia.
A raíz de estas revelaciones, el abogado Rodolfo Baqué solicitó al tribunal que se cite a declarar a la cuñada y la esposa de Cáceres, y al propio Burlando. La fiscalía se opuso. El tribunal resolverá el pedido a la brevedad.

