Que Corrientes es tierra de creencias y devociones no es nada nuevo. Además de las celebraciones del santoral católico, en cada localidad sigue más o menos vigente alguna historia sobre personajes cuya vida y muerte se convirtieron en un culto popular. Uno de ellos fue rescatado del olvido por la investigadora del folclore, Berta Vidal de Battini, quien a través de un testimonio reflejó su historia como la de un «muerto milagroso». Lo llamaban Francisco López y la cruz que recordaba su muerte llegó a ser objeto de veneración en las afueras de la Capital.
Fue una maestra de la ciudad de Corrientes quien testimonió los detalles de esta historia para el tomo 8 del libro Cuentos y Leyendas Populares de la Argentina. Entrevistada por Vidal de Battini en 1952, la mujer mencionada como Rosa Arzuaga de Sánchez, contó que Francisco López fue un hombre asesinado por la Policía hacía principios del 1900.
«No se sabe por qué lo mataron. Dicen que le separaron la cabeza del cuerpo y que la cabeza saltaba y rodaba de un lado para el otro, sobre los yuyos, sobre las espinas, y que por eso impresionó mucho a los que lo vieron y lo consideraron algo así como milagroso y como una protesta del muerto», relató la mujer que por ese entonces tenía 40 años.
«Por eso le atribuyeron al muerto un poder de santo y le empezaron a hacer promesas. Lo enterraron en el mismo lugar, que era en las afueras de la ciudad de Corrientes, y que en la actualidad es un barrio», agrega su narración, aunque no se llegó a mencionar a qué zona de la Capital se refería.
CREENCIA
Y CONFLICTO
El relato de la maestra también menciona que el lugar en el que le habían dado muerte a Francisco López se convirtió en un punto de encuentro de personas que se acercaban a demostrar su devoción. «Le colocaron una cruz, como es la costumbre cristiana. La cruz estaba siempre llena de flores y la tumba de velas. Francisco López tuvo fama de ser un muerto muy milagroso y la gente venía de todas partes a pagar los milagros que les hacía», expresó.
La creciente manifestación de fe popular derivó según contó la mujer, en un conflicto con la Iglesia, puesto que se pidió el traslado del cuerpo de López al cementerio San Juan Bautista. También habrían retirado la Cruz que lo recordaba y esto molestó a los vecinos. «Los devotos la encontraron y la volvieron a clavar en su sitio y le siguieron haciendo promesas y llevándole ofrendas», completa la historia de este santo popular que poco a poco fue quedando en el olvido, al punto que hoy, salvo el testimonio rescatado en esta entrevista de hace más de 70 años, no se encuentran otros registros sobre su historia.
Para completar algún dato sobre la biografía de este misterioso personaje, Vidal de Battini agregó un dato mediante el cual se puede anticipar su trágico destino: «Según algunos informantes, Francisco López robaba a los ricos para dar a los pobres y la Policía lo perseguía por estos hechos».
Una especie de gaucho justiciero como otros correntinos que supieron ganarse el favor de la gente apostando su vida en ello.

