La Nunciatura Apostólica oficializó que el Sumo Pontífice estará en el país del 8 al 11 de noviembre. Visitará Buenos Aires, Córdoba y Luján en el marco de una gira regional que también abarcará Uruguay y Perú.
La espera de la grey católica llegó a su fin. En un esperado comunicado difundido este miércoles 5 por la Nunciatura Apostólica, la Conferencia Episcopal Argentina oficializó la llegada del Papa León XIV al país. La confirmación eclesiástica pone término a meses de expectativa y fija en el calendario una cita de alto peso espiritual y social para toda la región.
El itinerario de la gira apostólica por Sudamérica se extenderá del 6 al 17 de noviembre próximos. El periplo del Santo Padre se iniciará en Uruguay, donde entre el 6 y el 8 de noviembre recorrerá las ciudades de Montevideo, Paysandú y Florida.

El domingo 8 de noviembre, León XIV pisará suelo argentino, donde permanecerá hasta el miércoles 11. Durante esos cuatro días, el Santo Padre desplegará su agenda en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la provincia de Córdoba y el santuario de Luján. Tras culminar su paso por el país, emprenderá viaje hacia el Perú para visitar Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa hasta el 17 de noviembre.

En forma paralela al anuncio del itinerario, la Conferencia Episcopal Argentina lanzó la oración oficial de preparación, articulada bajo el lema «Bienvenido Papa León: Peregrino de la Paz». La invocación eclesiástica centra su mensaje en la búsqueda de la comunión, el diálogo social y la atención prioritaria a los sectores más desfavorecidos, concluyendo con una exhortación dirigida a todo el pueblo argentino bajo la advocación de la Patrona nacional: «¡Levántate, Argentina, y camina hacia una patria fraterna!».
El recuerdo imborrable de 1987: cuando la fe venció al diluvio en Corrientes
La confirmación de la llegada de un Sumo Pontífice a la Argentina reaviva de inmediato en la memoria colectiva correntina un acontecimiento histórico grabado a fuego: la visita de San Juan Pablo II a la provincia.
Aquel inolvidable 9 de abril de 1987, en el marco de su segundo viaje apostólico al país, el Pontífice polaco aterrizó en suelo taragüí en medio de un temporal sin precedentes.
A pesar del diluvio torrencial que anegaba las calles, más de 100 mil fieles desoyeron la inclemencia del tiempo y colmaron la avenida Independencia para participar de la misa frente a la imagen patronal de la Virgen de Itatí.

Fue en esa jornada histórica donde el Santo Padre, emocionado por la estampa de la multitud firme bajo el agua, pronunció su célebre bendición en idioma guaraní («Ché rohaihú, pendé aipó hagüeicha…»), legando un momento imborrable para la historia de la fe correntina.
A casi cuatro décadas de aquella epopeya bajo la lluvia, la Argentina vuelve a alistarse para abrirle sus puertas al Sucesor de Pedro.

