La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que El Niño continúa intensificándose de forma constante y se espera que condicione de manera determinante las pautas climáticas mundiales entre agosto y octubre de este año. El organismo, con sede en Ginebra, elevó el tono de sus últimas actualizaciones y advirtió sobre un contexto de temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas en todo el planeta, un dato que empieza a cruzarse de manera directa con los pronósticos que se venían manejando para el Litoral argentino.
Un episodio que escala más rápido de lo previsto
Según el boletín mensual sobre el clima estacional mundial de la OMM, el fenómeno seguirá intensificándose hasta convertirse en un evento de intensidad fuerte entre agosto y octubre. Los pronósticos elaborados con conjuntos de modelos de los principales centros meteorológicos del mundo proyectan anomalías medias estacionales de la temperatura del mar de más de 2,9 grados en las zonas de referencia del Pacífico, una cifra que confirma la tendencia al alza que ya se venía observando en julio.
El informe suma otro factor que puede potenciar los efectos regionales: la posibilidad de que el dipolo del océano Índico entre en fase positiva, lo que en conjunto con El Niño podría agravar sequías, crecidas y riesgo de incendios forestales en distintas regiones del planeta. A eso se agrega que las aguas del Atlántico tropical también se mantendrían por encima de sus valores promedio, un combo que los especialistas siguen de cerca porque incide en cómo se comportan las lluvias sobre el sur de Brasil y el Litoral argentino. wmo
El comunicado incluyó definiciones fuertes de la conducción de Naciones Unidas. El secretario general, António Guterres, sostuvo que «El Niño ya no está a la vuelta de la esquina, sino que ha entrado en casa y ha subido la calefacción». La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, por su parte, remarcó que los pronósticos por sí solos no alcanzan para evitar los daños, sino que la clave está en que gobiernos y comunidades usen esa información para anticiparse antes de que los impactos se hagan sentir.
Qué cambia para Corrientes con esta actualización
La confirmación de la OMM no hace más que reforzar el escenario que ya venía manejando el Gobierno correntino desde junio. La Provincia activó un plan de contingencia interinstitucional que integra a Defensa Civil, Obras Públicas, Salud y la Municipalidad de la Capital, después de que el gobernador Juan Pablo Valdés advirtiera que, según proyecciones del INTA Corrientes, el fenómeno podría dejar hasta 2.500 milímetros de lluvia en la provincia durante los próximos meses.
Con el episodio confirmado ahora como «fuerte» por el organismo internacional de referencia, cobran más peso las alertas que Defensa Civil viene sosteniendo puertas adentro: que todas las localidades correntinas tienen algún grado de vulnerabilidad, con mayor riesgo en las costas del Paraná y en cuencas internas como el Riachuelo, el Santa Lucía, el río Corriente, Batel y Batelito. Paso de los Libres, sobre el río Uruguay, sigue siendo el municipio con el escenario más delicado: las autoridades locales calculan hasta 1.500 evacuados si la crecida repite los niveles de 1998.
La lectura oficial en la provincia es la misma que plantea la OMM a nivel global: la ventana que queda hasta que el fenómeno llegue a su punto máximo, entre agosto y octubre, es la que definirá si las obras hidráulicas en marcha, el sistema de alerta temprana que impulsa el Gobierno y la coordinación entre municipios logran atenuar lo que, según todos los pronósticos disponibles, va a ser una primavera con lluvias muy por encima de lo habitual.

