Hoy es el Día del Obrero Panadero, oficio noble y poco reconocido sin el cual uno de los alimentos infaltables en las mesas argentinas no existiría. En Corrientes, la difícil situación económica que atraviesa el país obliga a muchos trabajadores de esta industria a ajustarse a los cambios permanentes para sostener a sus clientes. Con agregados de otros productos y variaciones en algunos precios y ofertas, desde el sector sostienen que la vienen «remando».
Juan Vamvakianos, referente de esta industria en la provincia, dialogó con EL LIBERTADOR y desde su experiencia contó cómo le hacen frente a la situación en general. «Respecto de los precios hay que decir que están liberados. Es decir que no hay una referencia y cada uno adopta el precio que cree que le favorece», explicó y, en cuanto a las ventas, aseguró que están como en todos los rubros: «Quietas. Ni suben, ni bajan».
Por otro lado, sobre las medidas que toman los comerciantes en el rubro para acomodarse a la situación general, explicó: «Hay que mantener una infraestructura. Las ventas bajan, pero el panadero tiene la posibilidad de ir acomodándose. Cada uno va subiendo donde le ajustan los zapatos. Por ejemplo, subimos el precio de las facturas o de algún bizcocho. O, algunos comienzan a vender otros productos como lácteos y sándwiches. En eso, hay que decirlo, la panadería es un mundo».
Hace un tiempo también, para otra nota publicada por este medio, el mismo referente panadero había comentado la novedad que impulsaban algunos comerciantes del rubro respecto de la venta de facturas del día anterior a mitad de precio.
Se trató de una estrategia ideada para disminuir las pérdidas, que al mismo tiempo les daba a los clientes la posibilidad de acceder a los panificados a un costo mucho más accesible. En esa oportunidad, señaló que la propuesta fue muy bien recibida.
DIFERENCIA
Vamvakianos también hizo explicó la diferencia con los supermercados. «Todo que hacemos está pensado para sostener a nuestra clientela porque no la podemos perder. Es la gente que está dispuesta a ir a comprar a una panadería de barrio que solo vende panificados y que no es la misma que compra el pan de pasada en un supermercado cuando ya está llevando otras cosas en el changuito», precisó.
Finalmente, en cuanto al valor de los insumos o del transporte, entre otras cuestiones, remarcó: «La panadería es una industria. Todos los días tenemos que elaborar lo que vamos a vender la jornada siguiente. El panadero siempre tiene que estar atento a como vienen las ventas o, por ejemplo, a si una cuestión climática porque eso a veces significa una pérdida», detalló y completó: «La seguimos remando, como se acostumbra a decir».

