Gustavo Ortiz, un marinero oriundo de Corrientes, falleció este lunes a bordo del pesquero Mar Esmeralda mientras navegaba en aguas del Atlántico Sur. La embarcación, perteneciente a la empresa Cabo Vírgenes, amarró al mediodía en el muelle Almirante Storni de Puerto Madryn, donde la Prefectura Naval Argentina aguardaba las directivas judiciales para proceder al desembarco del cuerpo. Su muerte fue atribuida a causas naturales.
La noticia tiene un costado especialmente doloroso: Ortiz no estaba solo en el barco. Su hermano también integraba la tripulación del Mar Esmeralda y estuvo presente en el momento del fallecimiento. Tras el arribo al puerto madrynense, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (Somu) inició gestiones para coordinar el traslado de los restos a Corrientes y facilitar el regreso del hermano a su provincia.
La muerte de Ortiz se produce apenas dos semanas después de la desaparición de Juan Carlos Gutiérrez, otro marinero correntino oriundo de Empedrado, que cayó al mar el 1 de julio desde el pesquero «Luca Mario» durante una maniobra de pesca en condiciones de temporal, a 155 millas náuticas de Puerto Deseado. En ese caso, el arrastre de las redes arrastró al agua a tres tripulantes; los otros dos lograron aferrarse y fueron rescatados, pero Gutiérrez nunca apareció. La Prefectura Naval cerró el operativo de búsqueda el 8 de julio tras rastrear más de 17.000 kilómetros cuadrados sin resultado y con la Fiscalía Federal de Caleta Olivia a cargo de la investigación sobre las condiciones en que se produjo el accidente.
Dos correntinos muertos en el mar en menos de un mes. Dos familias que esperan la llegada de un cuerpo desde el Sur. Dos casos que vuelven a poner en primer plano los riesgos que enfrentan los trabajadores de la provincia que se emplean en la flota pesquera del Atlántico, una de las actividades más peligrosas del país, donde el clima, las maniobras de alta mar y las largas distancias de la costa convierten cada salida en una apuesta que no siempre tiene regreso.

