De un tiempo a esta parte, un tipo especial de noticias se tornó más común para el sector económico local: el cierre de locales o comercios «históricos» de la ciudad. Solo en los últimos dos meses se despidieron cuatro de estos espacios y en todos los casos, la explicación es que no pudieron hacerle frente a crisis, pese a haber tenido trayectorias de varias décadas en la atención al público.
Uno de los primeros casos resonantes de las últimas semanas fue el de la farmacia de la Asociación Mutual de Empleados Bancarios (Ameb), más conocida como La Bancaria. A principios de abril, los medios se hicieron eco del próximo cierre de este espacio que atendió a sus clientes durante 35 años. En ese entonces, la información que trascendió las personas que trabajaban allí, iban a ser trasladadas a la sucursal de Resistencia. También, que la decisión se debió a problemas administrativos y a la caída del consumo de los productos que ofrecían. Desde el 15 de ese mes, la filial de 9 de Julio, entre San Juan y Mendoza, dejó de funcionar.
SUCURSAL
RECONOCIDA
Más tarde, a mediados de mayo, la reconocida marca de calzados Accento, dio a conocer que iban a bajar las persianas en su local histórico de la peatonal Junín, donde atendieron a sus clientes durante 30 años. En esa oportunidad, comunicaron la decisión a través de las redes sociales y mencionaron que solo se trataba de esa sucursal.
«Después de 30 años nos toca despedirnos de la peatonal Junín», mencionaron y recordaron que siguen abiertas las otras dos sucursales que funcionan en la ciudad, además de una tercera que opera en Resistencia.
DURA DECISIÓN
El caso más reciente y que causó un fuerte impacto en la comunidad local, es el de la perfumería París. Emblemático comercio ubicado en el corazón de la ciudad, sobre que peatonal Junín y que mantuvo sus puertas abiertas durante 70 años.
La semana pasada, la noticia de su cierre definitivo golpeó de lleno al sector debido a la importante trayectoria que tenía este espacio reconocido por la calidad de los productos que ofrecía a su clientela.
Ubicada cerca del cruce con la calle Córdoba, llevó un nombre que supo ser parte distintiva de la identidad urbana local. Desde ahora pasará a ser un recuerdo para la comunidad debido a la imposibilidad de sus propietarios de continuar sosteniendo al negocio.
Una esquina obligada para cargar combustible
Otra noticia que impactó al sector comercial correntino fue el del cierre definitivo de la histórica estación de servicio Shell que funcionó durante 32 años en la esquina de la avenida Armenia y calle Estados Unidos. El cese de actividades se concretó el 31 de mayo pasado y no solo representó la pérdida de un punto de referencia urbano, sino que expuso la crudeza de una crisis que combina inflación, caída del consumo y un esquema financiero que asfixia a los expendedores.
En esa oportunidad, EL LIBERTADOR publicó las declaraciones del titular de la firma, Federico Romero Bieber, quien desnudó los motivos detrás de esta drástica decisión, apuntando a un divorcio total entre las políticas de la petrolera y la capacidad de bolsillo del correntino. «Hace dos años venimos negociando la renovación de contrato y hubo desacuerdo», explicó el empresario, señalando que la bandera comenzó a subir los precios de manera desmedida comparados con la competencia.
Para el responsable del establecimiento, la falta de lectura sobre la plaza local fue determinante: «La petrolera no quiere entender que Corrientes es una provincia que vive del empleo público, una provincia que no tiene poder adquisitivo».
En ese contexto, el empresario lamentó el impacto de la situación para el capital humano: la estación contaba con empleados de entre 25 y 30 años de antigüedad, quienes ya habían comenzado a recibir sus indemnizaciones tras una vida dedicada a ese surtidor. Desde el primer día de este mes, las rejas que rodean el perímetro de lo que una vez fue una parada obligada para la carga de combustible.

