Juan Pablo Valdés llegó último, pero no pasó desapercibido. El Gobernador de Corrientes se incorporó con demora al encuentro que los diez mandatarios del Norte Grande mantuvieron este martes con el ministro del Interior, Diego Santilli, en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), instalado transitoriamente en Puerto Madero.
A pesar de su arribo tardío, su presencia terminó siendo uno de los datos políticos de la jornada. Es que la reunión, convocada bajo el paraguas de «Una hoja de ruta para un futuro federal», tuvo como anfitrión a Ignacio Lamothe, titular del CFI, y reunió a los líderes de La Rioja, Salta, Jujuy, Formosa, Chaco, Misiones, Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán. El correntino completó el cuadro.
LOS RECLAMOS SOBRE LA MESA
El encuentro fue mucho más que protocolar. Los gobernadores llegaron con una agenda cargada y no la guardaron en el bolsillo.
El reclamo más resonante fue el de la tarifa eléctrica diferencial para provincias de altas temperaturas, el llamado régimen de «zona cálida».
La lógica es simple y la formuló con claridad el tucumano Osvaldo Jaldo: si el Sur se calienta con gas subsidiado, el Norte tiene derecho a refrigerarse con energía compensada.

Se trata de una demanda histórica del NEA y el NOA, que en esta ocasión encontró un cauce institucional concreto: el CFI quedó habilitado para encabezar el diálogo técnico con el Ejecutivo nacional y acercar posiciones.
Para Corrientes, que soporta veranos extremos y una economía doméstica que siente de lleno el costo de la energía, este punto no es menor.
La Provincia lleva años reclamando un tratamiento diferencial que equipare las condiciones con las regiones que ya cuentan con beneficios tarifarios.
El suministro de gas de cara al invierno fue otro de los ejes de tensión. El salteño Gustavo Sáenz fue el más explícito: «El Norte, que dio gas durante casi dos décadas, tiene que estar pidiendo que se termine una obra que ya tendría que estar finalizada», dijo en alusión a la reversión del Gasoducto Norte, obra actualmente paralizada.
El estado de las rutas nacionales y la fragilidad de la microeconomía regional completaron el temario, con una denuncia compartida: el consumo no arranca y las inversiones no llegan.
VALDÉS Y SANTILLI: SINTONÍA FINA

Más allá de los reclamos, lo que trascendió de puertas adentro es que la relación entre Valdés y Santilli tiene una temperatura diferente a la de otros mandatarios del bloque. Mientras algunos gobernadores -como el formoseño Gildo Insfrán o el riojano Ricardo Quintela- llegaron al CFI con el tono encendido y la confrontación como método, el correntino cultivó un vínculo de diálogo fluido con el referente del Gobierno nacional.
Esa sintonía no es un detalle menor: en la política argentina, el acceso directo a quien maneja el tablero del Interior vale más que cualquier discurso. Y Valdés, en ese terreno, tiene ventaja.
UN GOBERNADOR QUE GRAVITA
La semana que arrancó con la cumbre porteña no termina ahí para el mandatario correntino. Este miércoles, Valdés pondrá a Corrientes en el centro de otra escena política de alto voltaje: recibirá en su provincia al gobernador bonaerense Axel Kicillof.
Una visita que, en el mapa del peronismo y de la oposición en general, tiene peso específico y genera lecturas en todas las direcciones.
El Gobernador de Corrientes está jugando en las canchas grandes de la política argentina. Y por ahora, no desentona.
¿Qué habrá detrás de la visita de Kicillof?

Este miércoles, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof estará en Corrientes como invitado de Juan Pablo Valdés.
El encuentro entre el líder del peronismo bonaerense y el mandatario correntino radical no pasará inadvertido en ningún despacho político del país.
La visita se produce en un momento de reconfiguración del mapa opositor, con el peronismo buscando territorialidad y el kirchnerismo necesitado de interlocutores en el interior profundo.
Que Kicillof elija Corrientes para uno de sus viajes al interior no es casual: la Provincia tiene peso en el Congreso, y Valdés es un jugador que sabe moverse en distintos frentes sin quemar puentes.
Para Corrientes, recibir al Gobernador del Estado más poderoso del país en términos electorales es también una señal: la Provincia existe, tiene agenda propia y su mandatario no espera que lo llamen. Sale a jugar.

