En un gesto cargado de simbolismo, los ministros Fernando Niz y Eduardo Panseri encabezaron la presentación de un plan de modernización judicial ante magistrados y gremios. El encuentro no fue sólo institucional. Exhibió gobernabilidad frente al aislamiento del presidente, Guillermo Semhan y el reciente conflicto salarial que tensó la cuerda con el Poder Ejecutivo.
En los pasillos del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Corrientes, los silencios suelen decir más que las palabras. Este jueves, el Salón de Acuerdos fue el escenario de una puesta en escena que, bajo el rótulo de «reorganización funcional», puso sobre el tapete la profundidad de la grieta que divide a la cúpula judicial de la Provincia.
La presencia protagónica de los doctores Eduardo Panseri y Fernando Niz -sin el acompañamiento del Presidente del cuerpo- no fue una casualidad de agenda, sino un mensaje teledirigido hacia adentro y hacia afuera de los tribunales.
Días atrás, desde el auditorio del 9° piso del ex Banco Provincia, los mismos ministros habían expuesto ante la plana mayor del funcionariato del Superior Tribunal, las líneas generales del organigrama que, en conjunto, promueven para su aprobación por el alto cuerpo.
UN GESTO CONTUNDENTE
BAJADA DE LÍNEA. Panseri y Niz abrieron el diálogo con el Colegio de Magistrados y el Sindicato de los Trabajadores judiciales (Sitraj), exponiendo las líneas generales de un nuevo organigrama para el funcionamiento del Superior Tribunal. La reunión se concretó en el Salón de Acuerdos y fue seguido -vía Zoom- desde distintos puntos de la provincia. La preocupación por la cuestión salarial fue abordada, ratificando la necesidad de profundizar el diálogo para evitar se repitan situaciones como las vividas.
La reunión con el Colegio de Magistrados y el Sindicato de Trabajadores Judiciales (Sitraj), de la que participaron jueces de toda la provincia -vía Zoom- funcionó como el acta de nacimiento de una conducción de hecho. Mientras el presidente del STJ, Guillermo Semhan es señalado por la órbita judicial correntina de gestionar bajo un «compartimiento estanco», y sin la organicidad que exige la hora, Niz y Panseri optaron por la ofensiva, mostrando gestión y coordinación, objetivos y decisión de acompañar la demanda de los tiempos de una justicia más cerca de la gente.
Fuentes cercanas al alto Tribunal describen el presente institucional como una «acefalía virtual». Ante el repliegue de la Presidencia, el binomio Niz-Panseri decidió ocupar el vacío para garantizar una agenda que la sociedad -y el propio personal judicial- demanda con urgencia. El proyecto presentado busca jubilar una normativa que, en palabras del propio Panseri, responde a una «ley del proceso militar», para dar paso a un modelo de gestión orientado a resultados.
El trasfondo del cortocircuito con el Ejecutivo

El clima de tensión no nació de un debate académico. Se nutrió de un conflicto “de caja y de poder”. Semhan venía “fogoneando,” en las últimas semanas, un aumento salarial del 6 por ciento que generó un cortocircuito con el Gobierno provincial, el que no sólo invocó el hecho de que “no hay plata”, sino la complicación que generaba respecto al resto de los 92.000 empleados de la Provincia, con las implicancias que podría tener.
El anterior Ministro de Hacienda y el actual explicaron la gravedad del cuadro ante el Tribunal, pidiendo el acompañamiento del Poder Judicial para que no quede como el único sector beneficiado por el pago, en abril, del adicional del 6 por ciento.
Tres de los ministros lo entendieron como una propuesta superadora y realista, acorde con el propósito de ser solidarios con los otros sectores, bajo el compromiso expreso que formuló Héctor Grachot, de que el aumento para todos, de mayo, absorbería el 6 por ciento.
La decisión había provocado un inmediato «desplante» por parte del Ejecutivo provincial. Juan Pablo Valdés se plantó. Leyó el movimiento como un desafío a la pauta fiscal de la Provincia, precisamente cuando se negociaba con el sector docente.
En ese contexto, la reunión liderada por Niz y Panseri -este jueves- funciona como un intento de restablecer puentes de racionalidad institucional, mostrándose como interlocutores capaces de dialogar con los sectores gremiales y profesionales, lejos de los personalismos que mantienen, desde diciembre, al STJ en una zona de turbulencia que hoy la mayoría del cuerpo no acompaña.
Modernización y proyección internacional

Más allá de la lectura política, el contenido de la reforma pretende una transformación estructural. El doctor Niz puso el foco en la innovación tecnológica, destacando que Corrientes ya es referencia en el uso de Inteligencia Artificial aplicada a la mediación, al punto de que delegaciones del Brasil visitarán próximamente la provincia para conocer estos avances.
Por su parte, Panseri enfatizó en la necesidad de que la Secretaría Administrativa deje de ser un esquema rígido y se adapte a un Poder Judicial donde hoy conviven arquitectos, médicos y licenciados junto a los abogados.
El diagnóstico es claro: mientras una parte de la conducción parece haber quedado anclada en la burocracia de otras décadas, Niz y Panseri han decidido acelerar. El mensaje está enviado: en el Poder Judicial de Corrientes, el poder real ha comenzado a cambiar de manos, buscando la organicidad que la presidencia de Semhan, hoy más aislada que nunca, parece haber perdido.
En la oportunidad se dejó en claro que la publicitada reunión de Semhan con el Gobierno del lunes pasado había sido una decisión del propio Semhan, quien concurrió sin el aval, mandato ni representación del Tribunal como tal, señalándose que, “de motu proprio”, no brindó en el último acuerdo información de lo tratado, así como que tampoco dio cuenta del tema salarial que, puertas adentro del Poder Judicial, se consideraba el motivo de la audiencia solicitada.

