El director del hospital Escuela, José Alberto Romero brindó un panorama detallado sobre la creciente cifra de ingresos por siniestros viales que afectan el normal funcionamiento de la institución. La cantidad de heridos que demandan atención médica inmediata se mantiene en niveles críticos, lo que genera una presión constante sobre el personal y los recursos disponibles en el establecimiento.
Durante un balance sobre la actividad reciente hecho en redes sociales para una campaña promovida por el Municipio capitalino, Romero precisó que la demanda durante los fines de semana es particularmente alta. «Para que tengan idea, el fin de semana anterior se atendió 47 personas; de las 47 personas, 35 eran accidentes», manifestó el funcionario al describir el flujo de pacientes que llegan a la guardia del nosocomio. Esta situación obliga a un sistema de clasificación riguroso para priorizar a los heridos de mayor gravedad.
El proceso de atención médica no concluye con la primera asistencia en la emergencia, sino que requiere una vigilancia continua de la evolución de las lesiones. El director explicó que muchos casos demandan una «segunda o tercera consulta donde sí se va a decidir si requieren internación para operarse o no operarse». Esta metodología de seguimiento es fundamental para determinar la necesidad de intervenciones quirúrgicas en pacientes que inicialmente podrían no presentar cuadros urgentes.
La saturación es especialmente visible en el área de internación del centro de salud. Según detalló Romero, actualmente el servicio de traumatología cuenta con «47 camas ocupadas», de las cuales «son 38, 39 camas por haber tenido un accidente». Finalmente, remarcó la preocupante constante que se observa en la mayoría de estos ingresos: «Por lejos siempre hay una moto».

