Nuestro email es más importante que nunca. Ha dejado de ser una dirección a la que nos envían los mensajes para pasar a identificarnos en múltiples servicios como los bancos, Hacienda o ser la puerta de entrada a las redes sociales. Por eso, con el fin de protegernos en el mundo digital, cada vez es más importante tener un email seguro.
Los servicios digitales siempre esconden alguna trampa
En Silicon Valley hace años que se acuñó la ya famosa frase “si no estás pagando por el producto, tú eres el producto”. Así, los proveedores más conocidos siempre están al tanto de lo que escribimos con el fin de mandarnos publicidad.
Todos hemos tenido la experiencia de hablar de viajes por email con un amigo, y que a continuación la web se nos llene de anuncios de destinos, agencias de viajes, billetes de avión, etc.
Con el uso del correo seguro, este modelo cambia. Se paga por un servicio (también se puede optar por versiones gratis de proveedores éticos) y eso garantiza la seguridad de nuestros datos.
Cifrado de extremo a extremo
Los correos seguros utilizan el cifrado de extremo a extremo. Eso quiere decir que el proveedor no puede leer el contenido del correo, a diferencia de lo que pasa con los proveedores de email gratuitos.
Gracias a este cifrado, solo el destinatario puede ver el contenido usando su clave privada (todo esto es automático). Si alguien intentase leer el correo, solo vería una serie de caracteres que carecen de sentido.
Protección contra filtraciones
No son raras las brechas de seguridad. En ellas, tanto empresas como instituciones sufren un hackeo que hace que nuestros datos terminen en manos de personas poco recomendables.
Esto no pasa con los proveedores de correo seguro. Suelen estar radicados en lugares con leyes de privacidad estrictas, como Suiza. De esta manera, cuando un hacker quiere acceder a los datos, el proveedor de correo no puede dar los datos porque desconoce las claves de cifrado.
Ni rastreo ni phishing
Estos correos seguros bloquean los rastreadores. Estos están presentes en los correos electrónicos gratuitos, de manera que el remitente puede ver cuándo se abrió un mensaje e incluso con qué dispositivo se hizo.
También vienen con filtros de seguridad muy potentes, que bloquean tanto el phishing como el malware. Al no depender de la publicidad para financiarse, sus algoritmos se pueden centrar en las amenazas.
¿Cómo dar el paso hacia la seguridad?
Para tener un correo seguro basta con dar tres sencillos pasos:
- Buscar un proveedor de confianza. En la red hay varios, tanto de pago como gratuitos. Si no vamos a pagar, será necesario buscar “correos éticos” que nos proporcionarán una dirección segura con algunas limitaciones.
- Usar la autenticación de dos pasos. Para que el correo sea seguro, hay que utilizar esta manera de acceso. Así, para entrar al correo no basta con saber la contraseña, sino que hay que llevar a cabo otra acción más.
- Anonimizar los registros. Conviene tener una dirección principal en la que se puedan crear alias. Estos alias son cuentas de correo que podemos usar para registrarnos en lugares poco recomendables

