Durante este último fin de semana, los «amigos de lo ajeno» volvieron a dar un golpe planificado, esta vez en el barrio Villa Celia. El blanco elegido fue un corralón ubicado en la estratégica esquina de las calles Tacuarí y Estado de Israel, donde los delincuentes habrían desplegado un operativo con tintes profesionales.
Según se pudo saber, los malvivientes no improvisaron. Para ganar el interior del predio, habrían violentado el candado del portón de acceso y, tras forzar la entrada, se dirigieron directamente hacia el sector de oficinas. Una vez allí, el objetivo estaba claro: la caja de seguridad del comercio.
Lo que más llama la atención de los investigadores es el método utilizado. Lejos de las herramientas convencionales, los delincuentes habrían utilizado un soplete para vulnerar el cofre de acero. De su interior, se habrían llevado una importante suma de dinero en efectivo y una cantidad no precisada de cheques.
Un trabajo de «profesionales»
Todo indicaría que los autores del hecho conocían bien el terreno. Para cubrir sus rastros y trabajar con total tranquilidad, habrían desconectado previamente el sistema de cámaras de seguridad y la conexión a internet del establecimiento. Esta maniobra habría buscado anular cualquier tipo de alerta temprana o registro fílmico que pudiera delatarlos en tiempo real.

A pesar de este meticuloso plan, no todo estaría perdido para la justicia. En estas horas, los peritos e investigadores se encontrarían analizando minuciosamente las grabaciones de otras cámaras de seguridad de la zona y recabando datos concretos que podrían arrojar luz sobre la identidad de los autores.
Por el momento, la fuerza policial no se expresó respecto del robo, aunque se habla de una cifra más que significativa que afecta seriamente la economía del comercio local. Mientras tanto, en el barrio queda la sensación de que, para los delincuentes, no habría puerta ni caja fuerte que se resista cuando hay soplete en mano y planificación de por medio.
Fotos ilustrativas

