En los últimos meses, la pérdida del poder adquisitivo y la baja del consumo repercutió en todo el país. Incluso mostró una señal de alarma como ser el uso desmedido de la tarjeta de crédito para cubrir gastos cotidianos.
«La gente se endeuda mucho con las tarjetas, inclusive en alimentos, en lo que antes no se veía, ahora se ve», contó, en diálogo con EL LIBERTADOR, Augusto Marcelo Massochi, titular de la Asociación de la Producción, Industria y Comercio de Corrientes.
A pesar de que las grandes cadenas de supermercados mantienen ofertas de cuotas sin interés, el problema se dispara cuando el consumidor no puede afrontar el pago total al vencimiento y entra en el ciclo del pago mínimo, llegando a un punto donde se vuelve imposible mantener la tarjeta operativa.
ESPEJISMO DE
UNA REALIDAD
En este contexto, uno de los puntos más críticos que se observa es el crecimiento de casos de personas que financian sus compras recurriendo únicamente al pago mínimo de sus resúmenes.
«El tema es saber manejarlo y no pagar únicamente el mínimo, porque si uno paga el mínimo, después la deuda vuelve a venir. Ahí se hace el problema, cuando la gente empieza a pagar el mínimo. Entonces llega un momento que es imposible mantener la tarjeta», señaló.
EN EL IMPACTO
EN LO COMERCIAL
Esta crisis de deuda no solo afecta a los individuos, sino que ya impacta también en la estructura del comercio local e incluso está obligando a cambiar las estrategias de crédito.
«Las grandes cadenas, por ejemplo, sacaban su tarjeta propia para la venta a sus clientes, pero se vieron afectadas por la morosidad. Las grandes tiendas electrodomésticas, etcétera, que daban su tarjeta o financiación propia, están cambiando. A los grandes les está afectando», explicó.
El escenario actual en Corrientes muestra una circulación económica activa, pero sostenida bajo una tasa de endeudamiento alta que pone en riesgo la estabilidad del consumo a corto plazo. «Todavía hay financiación, pero hay una alta tasa de endeudamiento», concluyó Massochi.

