Hay historias que no se escriben en los diarios ni se cuentan en las estadísticas… se viven. Y en San Lorenzo de Monte Caseros hay una que sigue latiendo fuerte, con el mismo corazón de siempre.
Porque el fútbol no es solo goles, gloria, también es pertenencia, sacrificio y amor por la camiseta. Y si hay alguien que representa todo eso, es Ramón «Pato» Meza.
Para los que lo vieron jugar, no hace falta explicar mucho: un 9 bravo, de esos que no te daban respiro, que dejaban todo en cada pelota como si fuera la última. Goles, campeonatos locales, batallas en cada cancha, el Pato supo ser protagonista cuando la historia lo pedía.

Pero lo que lo hace gigante no es su pasado. Es su presente. Porque cuando otros se van, él se quedó. Porque cuando cambian los roles, él sigue firme. Hoy no entra para hacer goles, entra cuando cae un compañero, cuando la batalla aprieta, cuando hay que estar, con su paso decidido, marcando el ritmo del partido desde otro lugar. Aguatero, sí pero de esos que también juegan.
No le importa una tarjeta más, no le importa el qué dirán. Porque entiende algo que no todos entienden: esto también es parte del juego.
El Pato no dejó el fútbol, lo transformó en otra forma de entrega. Hoy el reconocimiento es para vos. Por lo que fuiste, por lo que sos y por lo que representás. Porque hay jugadores y después están los que nunca dejan de serlo.
Por José Manuel Flores

