Desde los primeros desfiles a cara descubierta hasta el brillo del Corsódromo Nolo Alías, el carnaval es historia viva en la ciudad de Corrientes: una construcción colectiva que combina tradición, competencia y orgullo correntino.
Más de seis décadas después de sus primeros desfiles espontáneos, el Carnaval de Corrientes sigue latiendo como una de las expresiones culturales más potentes del país. Nacido en la calle y forjado en los barrios, el festejo comparsero se transformó en un espectáculo multitudinario que hoy tiene su epicentro en el Corsódromo Nolo Alías, pero que conserva intacta su raíz popular.
Con más de 60 años de historia, el carnaval correntino es identidad, memoria colectiva y pertenencia. Desde aquellas comparsas que desfilaban a cara descubierta hasta las actuales puestas en escena con despliegue coreográfico, musical y escenográfico de gran escala, la fiesta fue creciendo sin perder su esencia: el protagonismo del pueblo.
Comparsas emblemáticas como Ara Berá, Sapucay y Arandú Beleza consolidaron una tradición que atraviesa generaciones y que cada verano convoca a miles de personas en la ciudad de Corrientes. El actual Corsódromo Nolo Alías es escenario de una fiesta que combina competencia, arte, industria cultural y turismo.
El carnaval no es solo brillo y lentejuelas: es organización barrial, trabajo colectivo durante todo el año, transmisión de saberes y una economía que moviliza talleres, músicos, bailarines y artesanos. Es tambor, es color, es historia viva.
Una tradición escrita con ritmo y orgullo correntino, que confirma que el carnaval no es un evento: es una forma de identidad.
📚 Fuente: “60 años del carnaval comparsero”, Diario República de Corrientes, 15 de febrero de 2021.
✍️ María Gabriela Quiñonez
🎥 Video: @santiaraujoramos

