La 35ª Fiesta Nacional del Chamamé de Corrientes no solo fue escenario de música, baile y emoción popular, sino que también despertó una intensa discusión en el ambiente folclórico argentino sobre qué tipo de artistas y repertorios deberían formar parte del festival más representativo del litoral.
Luego de la presentación de Los Nocheros y Los Tekis en el anfiteatro Osvaldo Sosa Cordero, el reconocido chamamecero Santiago “Bocha” Sheridan lanzó duras críticas. Para él, el chamamé es un género con identidad propia y la FNCH es un espacio que debe celebrar y defender esa tradición sin concesiones.
Sheridan destacó con entusiasmo a artistas como Nahuel Pennisi o Soledad Pastorutti, que según su visión respetaron el espíritu del festival, pero cuestionó que otros invitados “no pidieron permiso” para interpretar géneros ajenos al chamamé. Su postura fue contundente: si vienen a la fiesta más importante del chamamé, al menos deberían respetar la esencia del evento.
La respuesta de Los Nocheros
La polémica se trasladó luego al Festival de Cosquín, donde el grupo salteño ofreció una conferencia de prensa tras su espectáculo.
Rubén Ehizaguirre, integrante de Los Nocheros, remarcó que ellos nunca ocultaron su estilo ni su identidad musical: no son intérpretes de chamamé ni pretendieron disfrazarse de ello. Recordó que la organización del festival sabía de antemano qué clase de repertorio iban a presentar.
Con firmeza, y con una frase que rápidamente se viralizó, Ehizaguirre lanzó: “Los chamameceros son más cerrados que tuje de muñeca”, cuestionando el rechazo que recibieron desde algunos sectores tradicionalistas.
Bocha redobla la apuesta
Lejos de apagarse, la polémica continuó. Sheridan volvió a expresarse con dureza, esta vez señalando que lo dicho por Los Nocheros fue una falta de respeto no solo hacia él, sino hacia quienes hacen chamamé de manera tradicional.
“Yo no ofendí a nadie, traté de defender nuestra música”, afirmó, al tiempo que manifestó que no entiende cómo artistas que obtuvieron reconocimiento dentro del mismo género pueden después cuestionar su identidad.
Fue aún más lejos al decir: “Ojalá que no los traigan más, porque no merecen estar en la Fiesta Nacional del Chamamé”, reforzando su postura de que la FNCH debe ser un espacio exclusivamente destinado al chamamé.
¿Qué se pone sobre la mesa?
Identidad cultural vs. apertura artística. Para muchos chamameceros, la FNCH es un evento con una misión clara: celebrar el chamamé en su forma más pura. Otros piden respeto y lugar para todos: para los artistas invitados, es importante que se reconozca su identidad y se respete su trayectoria sin tener que cambiar su estilo para encajar en moldes estrictos.
Esta polémica deja claro que más allá de las guitarras y el acordeón, existen tensiones reales sobre cómo se construye y se defiende una tradición musical en un mundo en constante cambio.

