El anfiteatro Cocomarola lucirá colmado este domingo para el «décimo sapucay». La 35ª edición confirma el acierto organizativo de la gestión del gobernador Juan Pablo Valdés y la impronta de Lourdes Sánchez al frente de Cultura, consolidando a la cita chamamecera como un fenómeno turístico y social que desbordó las expectativas.
20-CONTRATAPA-OKEl cartel de «no hay más localidades» colgado en las boleterías es, quizás, la mejor postal para definir lo que ha sido esta 35ª Fiesta Nacional del Chamamé. Este domingo 25, el «templo» del Cocomarola volverá a latir a su máxima capacidad para despedir una edición que, por volumen de convocatoria y calidad organizativa, ya se inscribe entre las más memorables de la última década.
El éxito de esta edición no fue producto del azar, sino de una lectura fina del humor social y cultural. La apuesta del gobernador Juan Pablo, de blindar y potenciar la fiesta mayor de los correntinos, a pesar de un contexto de recambio en medio de una coyuntura nacional económica complicada, ha demostrado ser un acierto político indudable. En su primer verano de gestión, Valdés entendió que el chamamé es mucho más que música: es un motor económico y un refugio de identidad en tiempos complejos.
A este respaldo político se le sumó la ejecución técnica y artística del Instituto de Cultura. La gestión de Lourdes Sánchez ha logrado imprimirle al evento una dinámica renovada, equilibrando la tradición más pura con una puesta en escena que atrajo a nuevos públicos sin espantar a los puristas. La aceptación popular fue inmediata: noche tras noche, el anfiteatro mostró un marco imponente, validando el rumbo tomado por la nueva administración cultural.
Una grilla federal e internacional
Para este gran cierre, se espera una confluencia de estilos que resume el espíritu de la «Nación Chamamecera». Artistas locales, figuras de la región y embajadores musicales del Paraguay y el Brasil transitaron el escenario Osvaldo Sosa Cordero durante todas las veladas hasta poner el broche de oro. La integración regional, otro de los puntos altos de la organización, se sintió con fuerza en cada luna.
Pero la fiesta, como bien saben los correntinos, no termina ni empieza en el escenario mayor. El derrame cultural inundó las calles. Este domingo, la previa se vivirá con intensidad desde las 11, en el Museo del Chamamé Casa Ñanderekó (25 de Mayo 1.141), con peñas y platos típicos de la mano de los Cocineros del Iberá.
Más tarde, la tradicional Bailanta en el Puente Pexoa, en Riachuelo, y la Pista San Jorge (ruta 12 KM 1.026), prometen extender la celebración desde la siesta hasta la medianoche, confirmando que el chamamé se baila y se siente en cada rincón.
La expectativa del final
Mientras las peñas oficiales como la del Bar Estación Mariscal (con la actuación de Avarekó) y el Bar 1588 (con Sebastián Sheridan) se preparan para recibir a los últimos trasnochadores, todas las miradas convergen en el Cocomarola.
Allí, entre la emoción del último acorde y el eco del décimo sapucay, se revelará el secreto mejor guardado: el lema oficial para la edición 2027. Será el momento de empezar a soñar el próximo reencuentro, con la certeza de que en este 2026, Corrientes demostró una vez más por qué es la «Capital Mundial del Chamamé».
