Sofía Morales vivió la cuarta noche de la 35ª Fiesta Nacional del Chamamé atravesada por una mezcla intensa de emoción, nervios y entrega. Su presencia en el escenario estuvo marcada por lo íntimo, por una sensibilidad que no se esconde y que, lejos de debilitarla, define su manera de habitar la música.
El principio muchos nervios, porque vino toda mi familia de San Miguel, vino mi hermana de Misiones, y cuando está mi familia siempre es como una doble presión”, comenzó. Reconoció que la sensibilidad es parte constitutiva de su forma de ser y de estar en escena. “Yo soy una persona muy sensible, entonces esas cosas por ahí me pegan muy de lleno y fue difícil controlarme al inicio”, contó, aunque con el correr del show la emoción fue encontrando su cauce: “Después la cosa fue fluyendo y me fui soltando un poquito más”.
La emoción y sensibilidad como parte del arte
Morales fue sincera al hablar de lo que implica exponerse emocionalmente sobre un escenario, incluso con experiencia. “No importa la cantidad de escenarios que tengas; cuando te emocionás, a veces te juega en contra”, dijo, dejando ver el costado humano detrás del oficio artístico.
Un público distinto y una propuesta personal
Uno de los puntos que más destacó fue la respuesta del público chamamecero ante una propuesta que no se inscribe en lo estrictamente bailable. “La gente siempre reacciona a cualquier tipo de repertorio y eso es buenísimo”, señaló, agradeciendo especialmente la escucha atenta y el respeto.“Muchos vienen a escuchar música más de bailanta. Lo que presentamos nosotros fue una propuesta un poco más distinta, muy de mi estilo”, explicó. Aun así, el recibimiento fue positivo: “Agradezco mucho que lo hayan recibido con tanto respeto”.
Mujeres, gestión y consolidación de proyectos
Consultada sobre el lugar de las mujeres en el chamamé, Sofía propuso una mirada que corre el eje del género hacia el trabajo sostenido. “No creo que pase por una cuestión de ser mujer”, afirmó. Para ella, el punto clave está en la construcción de proyectos sólidos: “Hay que consolidar propuestas, perfeccionarse desde lo musical, desde lo técnico y desde la gestión”.
En ese camino, valoró a las artistas que generan sus propias oportunidades. “Veo muchas mujeres que se convirtieron en gestoras de sí mismas. Un gran ejemplo para mí es Luli Fernández”, destacó.
Gira, desafíos y lo que viene
Sofía atraviesa un momento de mucha actividad. “Estamos en temporada alta”, contó, combinando su proyecto personal con el trabajo junto a Soledad Pastorutti. “Enero arrancó el 3 y venimos entre viaje y viaje”, relató, con Corrientes y Uruguay como paradas inmediatas.
Uno de los hitos que se aproxima es su primera presentación en Federal. “Con mi proyecto vamos a estar por primera vez en Federal el 8 de febrero”, dijo, consciente del desafío: “Es un público muy bailantero, así que estamos tratando de adaptar el repertorio”.
Un camino lento, pero firme
Lejos de discursos triunfalistas, Sofía Morales define su recorrido con honestidad. “Mi camino es súper lento, pero muy seguro”, afirmó. En ese andar, el vínculo humano ocupa un lugar central: “Voy aprendiendo constantemente de la gente que me encuentro en el camino”. Cree en el trabajo colectivo, en la transparencia y en la constancia: “Está bueno rodearse de gente que tire para adelante, ser transparente y pelear por lo que uno quiere”, finalizó Sofía, demostrando una vez más la gran artista que es.Ese camino lento del que habla no está ligado a la quietud, sino a la conciencia de cada paso. Sofía entiende el crecimiento como un proceso que se construye en el hacer cotidiano, en la escucha y en el aprendizaje constante. “Voy aprendiendo constantemente de la gente que me encuentro en el camino”, repite, y en esa frase aparece una ética de trabajo basada en el intercambio y la humildad, lejos de la lógica de la urgencia o del éxito inmediato.““En esa construcción, el entorno humano se vuelve fundamental. Rodearse bien no es una estrategia, sino una forma de cuidado. “Está bueno rodearse de gente que tire para adelante, que no ponga trabas”, sostuvo, reivindicando la transparencia y el trabajo colectivo como motores. del crecimiento artístico. Para Sofía, seguir adelante implica sostener las ganas incluso en los momentos difíciles, porque es desde ahí —desde ese deseo persistente— donde se encuentra la fuerza para continuar y seguir buscando.
Los primeros pasos
Desde muy pequeña, Sofía Morales dio sus primeros pasos sobre los escenarios en los festivales de la zona de San Miguel, acompañada por su padre. Aquellas experiencias tempranas marcaron el inicio de un recorrido que con el tiempo fue ampliándose y encontrando nuevos públicos. “En 2018, su participación en La Voz Argentina significó un punto de inflexión: una mayor exposición y la posibilidad de llegar a más personas, muchas de las cuales continúan acompañándola hasta hoy a través de las redes sociales. “Con el correr de los años, su carrera fue creciendo de manera sostenida, especialmente a partir de su trabajo junto a Soledad Pastorutti, una etapa que define como clave en su desarrollo artístico. En ese proceso, Sofía comenzó a consolidar su identidad propia, animándose a escribir y cantar sus propias canciones. ““Jugándome con las letras es donde me siento más plena”, aseguró, destacando la libertad creativa que encuentra al interpretar su propia obra, un paso que ya empezó a materializar con el lanzamiento de sus canciones en el marco de la Fiesta Nacional del Chamamé.

