En Monte Caseros, un nuevo caso de abigeato generó profunda conmoción. Tres vaquillonas fueron halladas gravemente heridas, acuchilladas, desangrándose y abandonadas en el campo, en un estado crítico que las dejó al borde de la muerte. El hecho expone una vez más la brutalidad con la que actúan quienes cometen este tipo de delitos rurales.
La escena refleja no solo un daño económico para el productor, sino también un acto de extrema crueldad contra los animales, que agrava aún más la situación. Estos episodios se repiten y afectan de manera directa a quienes trabajan y viven del esfuerzo diario en el sector rural, generando indignación y un fuerte reclamo social.
Este caso vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de aplicar mano dura contra el abigeato y de fortalecer el poder y el accionar de las fuerzas policiales. El reclamo apunta a respuestas firmes, controles efectivos y sanciones ejemplares para frenar un delito que golpea al campo y a toda la comunidad.

