Dejó de existir una gloria del básquet correntino: Oscar Ramón “Matungo” Ledesma y ante la triste noticia que enluta al deporte de la provincia, el profesor Guillermo Gómez ofreció una semblanza y el recuerdo de alguien que dejó su estela imborrable, como jugador y gran persona.
Nacido un 17 de diciembre de 1946, en Curuzú Cuatiá, donde vivió junto a su familia compuesta por diez hermanos, hasta que, en plena juventud, fue convencido por el Escribano Vignolo (Presidente de la Federación de Basquetbol) para venir a Corrientes Capital para entrenar en la Selección de Basquetbol de la Provincia para el Argentino de Catamarca. Siempre contaba que comenzó a jugar de grande al básquet “yo ya tenía 19 años cuando me dijeron que tenía que jugar al basquet y comencé a practicarlo en el Centro Recreativo de Curuzú”. Jugador de físico portentoso, pero de escasa altura para el puesto que desempeñaba en la cancha, supo ganarse mediante su apodo “Matungo”, un lugar importante en la historia del basquetbol correntino. En la llave era imparable, no había forma de ganarle los rebotes, “me enseñaron bien decía siempre, recordando al Profesor Valloud y Titi Melis, pero mi despegue fue con León Najnudel, quien me indicaba como moverme y después me dejaba a la ordenes de Cesar Putallaz, que realmente enseñaban bien. También me enseñó mucho Perico Aquino quien para mi era un fenómeno en todo sentido”.

Jugador del Club Juventus en Corrientes, consigue por medio de Don Jorge Desagastizabal, un puesto en el Banco de la Provincia de Corrientes, disputando Torneos interbancarios consagrando al Banco varias veces Campeón Argentino, formando equipo con Miguel Lelo Biloni, Roberto Lacava, Francisco Pirulo Rajoy y Mario Benitez, Tono Dusset, Pacho Coceres, Gato Gonzalez, Pajarito Marotoli entre otros “la selección de Corrientes está en el banco decía siempre”.
Jugó muchos años en Juventus, luego cuando Alvear conforma un gran equipo llevado por el Verdún Zalazar, quien le cede como parte de pago, el terreno en el cuál construyó su casa. Pasó por Unión Arroyito para finalizar jugando con el Deportivo Colegiales (dos clubes desaparecidos). En el futbol, alternó algunos partidos en el Lipton Footbal Club para luego descollar como goleador de Peñarol, junto a grandes jugadores como Cherro Montenegro, Tati Ibarrola, Claro Niz, Moscón, chacho Bravo, Cambacho Silva y el máximo goleador de la B como lo fue Cesar Pipo Vargas.
“No sé cómo nunca pudimos ascender, se preguntaba siempre, teníamos un cuadrazo. Cuando se jubiló del Banco Provincia se dedicó de lleno a su otra pasión, La Pesca, y era usual, viéndolo llevar los pescados a sus amigos en el Banco o en la misma Casa de Gobierno, porque asi de sencillo era el “Matu”, siempre haciendo bromas a todos y a las damas siempre regalando un piropo.
Hoy, al recordarlo, se me pianta un lagrimón, se nos fue el Grandote, seguramente, para reunirse con todos sus amigos que partieron antes, con quienes fueron generadores de la rica historia del deporte Correntino, con todos quienes lo apreciaron y lo quisieron.
Porque como siempre digo, Nadie pasa por la vida sin dejar algo y el grandote lo dejó.
El profesor Guillermo Gómez cerró su sentido homenaje de esta forma: “Descansa en paz, querido Matungo, te vamos a extrañar amigazo”.

