Este martes, el presidente Javier Milei tomó juramento a Diego Santilli como nuevo Jefe de Gabinete de la Nación, en una ceremonia celebrada en el Salón Blanco de la Casa Rosada. El acto institucional contó con la presencia confirmada de 14 gobernadores, entre los cuales se ubicó el correntino Juan Pablo Valdés. El arribo de Santilli a este rol estratégico, concretado tras la salida de Manuel Adorni, marca un punto de inflexión en la gestión de Milei, orientando la estructura gubernamental hacia una etapa de mayor articulación política con las provincias.
“Contador público nacional Diego César Santilli. ¿Juráis por Dios y por la Patria, sobre estos Santos Evangelios, desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de Jefe de Gabinete de Ministros para el que has sido nombrado, cumpliendo y haciendo cumplir, en cuanto de vos dependa, la Constitución de la Nación Argentina?”. Esas fueron las palabras protocolares emitidas por Milei, previas al inmediato “Sí, juro”, de Santilli. De esa manera, asumió oficialmente como Jefe de Gabinete de la Nación.
UN RESPALDO FEDERAL CLAVE
La masiva concurrencia de las autoridades territoriales al Salón Blanco funcionó como una señal de respaldo político y legitimidad para la gestión que se inicia. En el caso de Corrientes, la participación de Juan Pablo expone la continuidad de una línea de trabajo constructiva que se viene desarrollando desde el inicio de su actual gestión en la Gobernación, desde el 10 de diciembre último, período en el cual se han concretado numerosas reuniones de trabajo con el flamante Jefe de Gabinete nacional. Es por ello que este recambio institucional genera expectativas respecto de la agilización de las agendas bilaterales en materia de desarrollo y acuerdos federales.
La presencia en el acto oficial se fundamenta en un vínculo de trabajo concreto que se viene sosteniendo desde la gestión de Santilli al frente del Ministerio del Interior de la Nación, lo que en la esquina de Salta y 25 de Mayo de la ciudad de Corrientes se lee como una oportunidad para destrabar una agenda de reclamos que sigue acumulando capítulos pendientes.
El antecedente más reciente data de hace un par de semanas, ocasión en la que Valdés se reunió con Santilli para tratar temas de agenda común con el Gobierno nacional. En dicha oportunidad, se abordó principalmente la reanudación de la autovía de la Ruta Nacional N° 12, una obra de 13 kilómetros que la Federación Empresarial de Corrientes considera estratégica para la conectividad provincial y que arrastraba meses de desfinanciamiento y parálisis. El resultado de ello fue nada menos que la reanudación de las obras.

CÓMO LLEGÓ SANTILLI Y CÓMO SE RODEARÁ
El nuevo jefe de Gabinete llega a este cargo poco más de siete meses después de haber asumido la conducción del Ministerio del Interior, área desde la cual forjó los vínculos institucionales con las provincias. Previamente, el funcionario había liderado la campaña electoral del oficialismo en la provincia de Buenos Aires. La definición de su incorporación se terminó de acordar en una reunión previa con el presidente Milei en la Quinta de Olivos, acelerando los plazos de su designación ante la necesidad de reorganización interna del Gabinete nacional.
Para el funcionamiento de esta nueva etapa, la estructura administrativa se organizará mediante dos segundas líneas estratégicas. Ignacio Devitt asumirá la Vicejefatura Ejecutiva, un área clave para el seguimiento de las decisiones estatales impulsada para reforzar la influencia en la mesa política del Gobierno; mientras que Gustavo Coria, colaborador directo del Jefe de Gabinete, ocupará la Vicejefatura del Interior, para mantener el control directo del área política y el vínculo con los distritos.
Ese contacto directo, sostenido incluso antes del ascenso a la Jefatura de Gabinete, es el que en Corrientes se interpreta como un canal institucional que ahora podría ganar peso y capacidad de resolución ante la extensa lista de pendientes locales.

PROYECCIONES DEL NUEVO CICLO
Con respecto a la distribución de funciones, el diseño de este esquema fue consensuado en las jornadas previas al acto de jura, con el objetivo de redefinir un rol que históricamente estuvo volcado a las tareas puramente administrativas. En este contexto, se estima que la Jefatura de Gabinete adoptará un perfil de mayor centralidad en la negociación con el Congreso de la Nación y en el diseño de los consensos con las provincias.
Además de la autovía, desde el Gobierno provincial se reclama la reactivación de otras obras viales frenadas y la planta de líquidos cloacales, mientras que se mantiene una impugnación formal por la licitación del Corredor Belgrano, de la que quedaron excluidos tramos considerados clave para la conectividad de la Capital provincial, entre ellos, el acceso por el puente interprovincial y la avenida 3 de Abril. A eso se suma una demanda que excede lo coyuntural: la inclusión del segundo puente Corrientes-Chaco en la planificación de obras nacionales, una obra que el propio Juan Pablo calificó como fundamental para la logística y el tránsito de toda la región del NEA y cuyo financiamiento no quedó garantizado en el Presupuesto 2026.

EL RUMBO ECONÓMICO
El capítulo financiero no es menos sensible para las arcas provinciales. Corrientes reclama el pago integral de las regalías de Yacyretá y Salto Grande, que Valdés definió ante la Legislatura provincial como “recursos vitales para la autonomía productiva de la Provincia”, además de una deuda que la propia gestión provincial cifra en 146.000 millones de pesos, correspondientes al Fondo Compensador Jubilatorio.
A ese reclamo se añadió, meses atrás, otro de naturaleza más inmediata: un saldo pendiente de Aportes del Tesoro Nacional que la Provincia calculó en 36.000 millones de pesos, una cifra que el titular del Ejecutivo provincial consideró vital para sostener el ritmo de la administración pública en momentos de caída de la recaudación.
UNA RELACIÓN FLUIDA
Respecto de la inserción de Corrientes en este escenario, la fluida relación construida con Santilli durante su paso por el Ministerio de Interior se presenta como un canal directo para el tratamiento de los requerimientos locales. Ninguno de estos reclamos implicó, hasta ahora, un quiebre con la Casa Rosada. Valdés mantuvo el respaldo al rumbo macroeconómico del Gobierno nacional, incluso al exponer públicamente la desfinanciación de obras en su propia jurisdicción, y reservó las críticas más duras para el plano de la ejecución antes que para el diagnóstico económico libertario. Esa combinación de lealtad política y reclamo persistente es, justamente, el terreno donde una figura como Santilli puede pesar más que un vocero sin trato fluido con el Interior productivo.
Para Corrientes, que ya cuenta con un canal abierto y una agenda de trabajo iniciada en junio, la salida de Adorni y la llegada de un interlocutor con peso político propio y experiencia previa en la mesa de las conducciones provinciales aparece menos como un cambio de nombre en el organigrama y más como la posibilidad cierta de una articulación institucional directa para destrabar los expedientes que la provincia viene empujando desde hace meses.


