La organización civil ya asiste a más de 6.000 personas en la Capital y alrededores a través de 45 merenderos. Ante una creciente lista de espera, apelan al compromiso de empresas y particulares para solventar gastos, captar más mercadería y sostener la logística que les permita llegar a más lugares.
La Red de Alimentos Corrientes, nacida en la informalidad en 2018, se ha convertido en un eslabón logístico clave para la provincia. Hoy se trata de una fundación jurídica que asiste de manera ininterrumpida a más de 45 merenderos, comedores y hogares, alcanzando a más de 6.000 personas principalmente en Capital, pero también en zonas como San Cosme, Santa Ana y Laguna Brava.
Sin embargo, el crecimiento exponencial de la demanda, profundizado a partir de la pandemia, mantiene a la organización en una encrucijada: hay 15 merenderos en lista de espera aguardando ser incorporados.

VALOR
El núcleo de la Red de Alimentos no es el asistencialismo pasivo, sino el rescate estratégico. Su equipo de más de 35 voluntarios coordina diariamente con cadenas de supermercados, mayoristas, distribuidoras y el Mercado de Concentración de Frutas y Verduras para retirar productos que salieron del circuito comercial pero que están en perfectas condiciones para su consumo.
«Somos un intermediario que le dice al comerciante: ‘En vez de tirar esta comida, avísanos. Nosotros ponemos el equipo y el transporte, vos no tenés que hacer nada'», explicaron desde la organización.
Paquetes de yerba o harina con envoltorios dañados, productos discontinuados, lácteos próximos a vencer o excedentes de hortalizas frescas son clasificados en el depósito de la Red y distribuidos semanalmente.
Además, la transparencia y la trazabilidad son el sello de la fundación: cada donante recibe fotos y videos del destino exacto de su mercadería, priorizando siempre a aquellos comedores que no cuentan con ningún tipo de subsidio estatal.

DESAFÍO
Para que la Red no detenga su motor, la incorporación de nuevos aliados es vital. Sumar más comedores sin aumentar el volumen de alimentos recuperados iría en detrimento de las porciones que recibe cada familia.
Pero el rescate no es gratis. La estructura requiere de un sostén económico constante para pagar el alquiler del depósito, la luz, reparaciones edilicias imprevistas y, fundamentalmente, el costo de los fletes.
La ayuda, aclaran, no proviene únicamente de grandes corporaciones. Desde un vecino que aporta una suscripción mensual de 2.000 pesos, pasando por grupos de motoqueros que compran bolsones de arroz y fideos en mayoristas, hasta promociones escolares y eventos deportivos, como las maratones de la Universidad de la Cuenca del Plata o los partidos a beneficio de Boca Unidos, cada eslabón cuenta.
NUTRICIÓN
Uno de los hitos recientes más destacados de la Red es el convenio firmado con la Universidad de la Cuenca del Plata. Gracias a este acuerdo, los estudiantes de la Licenciatura en Nutrición comenzaron a realizar sus prácticas profesionales en las trincheras de los merenderos.
El impacto de esta alianza es doble: por un lado, se da un seguimiento clínico, donde los alumnos realizan controles de peso, talla y medida a los niños para monitorear el crecimiento y detectar a tiempo cuadros de malnutrición o desnutrición.
Mientras que por otro lado, se avanza en la capacitación comunitaria, donde se asesora a las cocineras de los comedores en cómo optimizar los recursos. Por ejemplo, les enseñan técnicas de conservación, congelado y recetas para incorporar verduras no tradicionales que se rescatan del Mercado de Concentración y que muchas veces no se utilizaban por falta de conocimiento.

CÓMO COLABORAR
Quienes estén interesados en sumarse, pueden colaborar mediante: una donación de alimentos o mermas comerciales para empresas, panaderías y distribuidores.
Otra opción es a través de aportes económicos mensuales para el sostenimiento de fletes y depósito. También se puede aportar tiempo de voluntariado para traslados y clasificación de mercadería.
