El Tribunal de Juicio de Mercedes cerró esta semana la instancia probatoria contra un ex boxeador local acusado de terminar con la vida de un hombre tras una violenta disputa. Con el debate de pruebas concluido este lunes, la Justicia se encamina ahora a determinar si el imputado actuó con la plena conciencia del daño que podían causar sus puños o si se trató de un desenlace fatal no buscado.
Los hechos se remontan a la tarde del 18 de septiembre de 2024. Según la acusación, el imputado (quien posee formación técnica como boxeador aficionado federado) se presentó en la casa de la víctima con una intención de represalia. El detonante habría sido un conflicto económico que la madre del deportista mantenía con el fallecido a través de mensajes de WhatsApp.
Tras una breve discusión, el acusado asestó un golpe de puño que derribó a la víctima. Al caer, el hombre impactó su cabeza contra la vereda, sufriendo un traumatismo cráneo-encefálico grave. Tras agonizar durante semanas, falleció el 8 de noviembre de 2024 al no poder recuperarse de las lesiones.
El eje del debate jurídico, liderado por el fiscal Adrián Aurelio Casarrubia, se centra en la capacidad del agresor para representar el daño que podía infligir. Para la fiscalía y la querella, se trata de un homicidio simple con dolo eventual. El argumento es como boxeador, el acusado debía conocer la potencia de su pegada y los riesgos de un ataque «artero y sorpresivo», asumiendo que el resultado podía ser la muerte.
Como alternativa, se planteó la figura de homicidio preterintencional, reservada para casos donde hay intención de lesionar, pero no de matar. Por su parte, los defensores Andrés Gauna y Ezequiel Ansola centraron su postura en la imposibilidad de probar que existió dolo eventual en el accionar de su cliente.
Tras intensas jornadas de declaraciones que incluyeron a peritos médicos, informáticos, efectivos policiales y a las propias hijas de la víctima, el tribunal (presidido por Jorge Alberto Troncoso e integrado por los vocales Juan Manuel Ignacio Muschietti y Ramón Alberto Ríos) dio por concluida la recepción de pruebas. Incluso el propio acusado brindó su versión de los hechos ante el estrado.
La atención se traslada ahora al próximo jueves 5 de marzo, fecha fijada para los alegatos de clausura.

