Corrientes vuelve a consolidar su liderazgo forestal y da un salto histórico hacia la industrialización de vanguardia. En una conferencia de prensa del Gobierno de Corrientes, se anunció el desembarco de una industria que fabricará paneles de madera estructural masiva (Mass Timber) y madera contralaminada (CLT). Señalaron que se trata de la primera planta de su tipo en la República Argentina, un sistema constructivo prefabricado que es furor en Europa y los Estados Unidos, y que llega para revolucionar la arquitectura nacional desde la tierra colorada.
El anuncio estuvo encabezado por el gobernador Juan Pablo Valdés, acompañado por ministros del gabinete provincial, el intendente de Gobernador Virasoro y los máximos referentes del proyecto: Manuel Sobrado y Pablo Baldomá, CEO de Cambium Timber . La iniciativa, que cuenta con el respaldo estratégico del Grupo Insud —firma con más de dos décadas de inversiones en la provincia en turismo, ganadería y energía—, demandará una inversión de 20 millones de dólares en su primera etapa.

Del bosque al edificio: una apuesta a Corrientes
El corazón del proyecto estará radicado en Gobernador Virasoro, un polo forestoindustrial por excelencia. Durante la presentación, Pablo Baldomá detalló el potencial de este sistema, que utiliza capas de madera maciza comprimidas y unidas para crear vigas y paneles de gran formato, capaces de sustituir al hormigón y al acero en edificaciones de hasta 15 pisos de altura.
«Investigamos y vimos que no había industria vinculada al Mass Timber en Argentina. Sí en Chile, Uruguay o Brasil. Elaboramos la tesis de traer este sistema en base a madera estructural de la región y la visión es cumplir la idea ‘del bosque al edificio’. Corrientes fue el plan A, el plan B y el plan C. Era Corrientes o Corrientes», enfatizó el CEO.
Los plazos de ejecución avanzan a un ritmo que sorprende a los propios proveedores europeos. Actualmente, la nave industrial se encuentra en plena construcción y se planifica recibir los primeros contenedores de la línea principal —de tecnología eslovena y maquinaria alemana— en septiembre. Si el clima acompaña, la entrega técnica de la planta se concretará el 10 de diciembre, proyectando el inicio de la producción para enero o febrero de 2027.
Impacto en el empleo y derrame en la cadena local
En términos de cultura del trabajo y desarrollo económico, el impacto en la región será inmediato y multiplicador. La planta generará de forma directa entre 60 y 80 puestos de trabajo, pero el empleo indirecto alcanzará a más de 300 personas.
Además, el proyecto contempla un fuerte derrame sobre la red de proveedores locales. La empresa adquirirá materia prima a los aserraderos de la zona, ayudándolos en el proceso de clasificar correctamente la madera desde el punto de vista estructural (con planchas que van de las 3 a las 12 pulgadas para generar vigas de hasta 12 metros). La capacidad estimada de producción será de unos 50.000 metros cuadrados de construcción por año.
Por su parte, el gobernador Juan Pablo Valdés destacó la importancia estratégica de la articulación público-privada y la seguridad jurídica que ofrece la provincia a través de sus normativas de promoción industrial:
«Somos convencidos de que las oportunidades para los correntinos vienen de la mano y del empuje del sector privado. Es un orgullo enorme anunciar la primera industria de CLT del país en Corrientes. Así como cuando alguien toma un mate de Playadito en la Patagonia está consumiendo Corrientes, en el futuro, cuando se vea una edificación de CLT en el sur, sabremos que se hizo con materia prima y mano de obra correntina».
El desafío cultural: posicionar a la madera en el segmento «Premium»
Uno de los mayores retos que enfrenta la iniciativa es romper el prejuicio cultural que existe en el mercado argentino respecto a las viviendas de madera, habitualmente asociadas a construcciones de menor calidad o de emergencia.
Al respecto, Badomá explicó que la estrategia comercial apuntará inicialmente a un target alto, residencial y de real estate premium (con proyectos en zonas como el norte de Buenos Aires), para luego expandirse. «En el mundo, la madera estructural es un símbolo de estatus y sostenibilidad. No venimos a buscar un retorno inmediato, sino a cambiar la forma en que se construye en el país, algo que no se modifica hace décadas», señaló.
El ingreso de esta nueva tecnología plantea también una demanda inédita de formación profesional. Debido a que las universidades locales aún no preparan a ingenieros y arquitectos en el uso de madera estructural masiva, la firma ya se encuentra articulando convenios con universidades públicas y privadas para incorporar la materia en las currículas académicas. El Estado provincial, a través del Ministerio de Educación, ya planifica el acompañamiento formativo para garantizar la mano de obra especializada que demandará este nuevo gigante industrial de la Mesopotamia.

